Érase una vez la historia de dos que se querían tanto, tanto, tantísimo, que no podían estar ni un minuto el uno sin el otro. Iban juntos a todos lados y no podían separarse ni siquiera para ir al baño.
Ellos creían que era absolutamente encantador ver cómo su amorcito se lavaba los dientes, se cortaba las uñas de los pies o se pasaba la piedra pómez. Además, tenían el mismo buen gusto que la Cicciolina. Por eso, cuando lo vieron, no pudieron resistirse:

El diseño es obra de la gente de FAT (Fashion Architecture Taste).









13 Junio, 2007 a las 21:22
Que original!! para mi gusto un poco demasiado… bueno!!! que no me lo compraría
Saludos!!!
13 Junio, 2007 a las 23:23
¡ que horror! me muero con tanta pega – pega, huy me da susto, tan feo que es hacer algunas necesidades jajaja
14 Junio, 2007 a las 03:31
Jajajaja… yo había visto un modelo equivalente. La diferencia era que en aquél los amantes quedaban espalda contra espalda. Igual, un asquito.
Laura, muchas gracias por tu regalo de cumpleaños. En serio me encantó.
14 Junio, 2007 a las 04:05
¡Nonono! ¿Ni en el baño se puede estar solo?
14 Junio, 2007 a las 12:22
Tampoco es de mi estilo, chicos! Prefiero la soledad (y otro color que no sea el rosa), jajajaja…
De nada, Chili, seguro que te lo mereces.
Saludos.
14 Junio, 2007 a las 14:07
Eso son retretes? dos juntitos? ay la virgen!!!!
jajajaja