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Misceláneas

Luces y sombras

En invierno soy la sombra de la que vive en verano. Con el frío y la falta de luz mi ritmo vital se apacigua, mis músculos no pueden evitar contraerse en un vano intento por conservar el calor interno, mi cuerpo me pide reposo y sosiego y hasta mi ánimo languidece junto con los días. Madrid, afortunadamente, nos reserva frecuentes cielos brillantes y soleados aún con el termómetro a cero. Pero hacia la tarde también su clima se rinde a la evidencia del calendario y la luz cae vencida por la noche sin oponer apenas resistencia, mucho antes de que terminen las obligaciones y las horas activas. Cuando era adolescente, tal vez a tono con mis conflictos de entonces, prefería la grisura invernal a la explosión despreocupada de la época estival. Hoy lo espero como una amante enloquecida, desesperada por aflojar vestiduras y huir del encierro y la introspección, ansiosa por extender el alcance del tiempo que cada vez tiene más prisa.

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Acerca de Laura

Laura Pintos nació en 1974 en Buenos Aires. Es periodista y hace unos años decidió que la (nueva) crisis argentina podía ser también una oportunidad para soltar amarras y hacer el viaje inverso al de los abuelos. Lo primero que descubrió tras llegar a España es que se puede volver a empezar tantas veces como se desee o se deba, pero nunca reinventarse. También, que no tenemos tiempo para eludir la verdad, que la extrema vulnerabilidad cobija una gran fortaleza, que un idioma puede ser el mismo y uno distinto a la vez, que existen los universos paralelos y que el amor es penosamente finito y asombrosamente eterno. Ha trabajado desde entonces en diversos periódicos, en radio y en comunicación cultural.

Comentarios

3 comentarios hacia “Luces y sombras”

  1. El fin de semana estuve visitando bodegas y viñedos en Zamora y nos explicaban que la vid entraba en ‘parada vegetativa’ en invierno y por eso era tan resistente. En España se aclimataba bien porque durante esa parada inhibía sus funciones, que dejaba reducidas al mínimo y luego en primavera el clima español era lo suficientemente amable como para compensarla.

    Nos consolaremos pensando que en esto, al igual que en el efecto que tiene en nosotras el paso del tiempo, somos como un buen vino. :-) )

    Publicado por M.R.G. | 18 noviembre, 2010, 15:59
  2. No sos la única que cae en la pausa invernal.
    A veces me siento como un oso polar, buscando dónde ibernar hasta que vuelvan los días largos… qué deprimente que anochezca a las 6!
    Nos seguimos leyendo (pronto)

    Publicado por maggie | 19 noviembre, 2010, 23:00
  3. Hibernar
    BRUTA!!!!!!!!

    Publicado por maggie | 19 noviembre, 2010, 23:00

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