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Misceláneas

Con la bolsa a todas partes

Cada tanto me entra el pánico a morir aplastada por toneladas de basura: la que generamos, sin descanso ni control, los seres humanos. A medida que aumenta el consumismo y el bienestar de nuestra vida burguesa y urbana también lo hacen los desechos que dejamos a nuestro paso y que se van acumulando en un planeta sobrecargado e incapaz de procesarlos, al menos al mismo ritmo con que nosotros los producimos.

Por mucho que me preocupe el tema no me propongo dejar de consumir. No podría mantener esa conducta en el tiempo ni estoy dispuesta a renunciar a determinados placeres por muy pequeños y superficiales que sean. Lo que sí hago es tratar de mantener una conducta mínimamente responsable (y de verdad que es mínima, mínima) o, digamos, colaborativa y respetuosa con el medio ambiente. Así es que desde hace muchos años no arrojo desperdicios ni envases o envoltorios a la calle (ni al agua ni al campo), junto las pilas y las baterías gastadas hasta dar con un lugar donde pueda depositarlas de manera segura, entrego la ropa y los muebles que ya no utilizo a quienes pueden necesitarla, pongo la calefacción a una temperatura razonable, no derrocho agua potable ni comida y, desde que estoy en España, reciclo toda mi basura con rigurosa abnegación.

Muchos aducen que estos gestos sólo son un intento absurdo e hipócrita por acallar nuestra conciencia ecológica, ya que no tienen mayor impacto en el desastre global por su insignificancia y corto alcance. Seguramente tienen razón, pero aún así creo que es más valioso aportar un granito de arena, con la esperanza de que haya otros que arrimen también el suyo, que quedarse mirando el horizonte de brazos cruzados.

Ahora me propongo reducir la cantidad de bolsas de plástico que utilizo. Hace ya un tiempo que no acepto las pequeñitas que suelen dar en las farmacias o en ferreterías y droguerías (lo que compro en esos lugares suele caberme en el bolso) y reutilizo todas las que puedo. Sumado a esto voy a empezar a llevar algunas encima (puse una en el bolso, varias en el coche y un par en el cochecito de mi hija) para no aceptar bolsas nuevas en las compras que hago habitualmente. ¿Conseguiré mantener mi propósito? ¿Alguien más está obsesionado como yo por las bolas de plástico que navegan por nuestros mares y ruedan indemnes por las laderas?

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Acerca de Laura

Laura Pintos nació en 1974 en Buenos Aires. Es periodista y hace unos años decidió que la (nueva) crisis argentina podía ser también una oportunidad para soltar amarras y hacer el viaje inverso al de los abuelos. Lo primero que descubrió tras llegar a España es que se puede volver a empezar tantas veces como se desee o se deba, pero nunca reinventarse. También, que no tenemos tiempo para eludir la verdad, que la extrema vulnerabilidad cobija una gran fortaleza, que un idioma puede ser el mismo y uno distinto a la vez, que existen los universos paralelos y que el amor es penosamente finito y asombrosamente eterno. Ha trabajado desde entonces en diversos periódicos, en radio y en comunicación cultural.

Comentarios

3 comentarios hacia “Con la bolsa a todas partes”

  1. Hace unos años que siempre llevo conmigo una de plástico de las que vende Alcampo. Bien plegada casi no ocupa sitio y vale para todo.

    Publicado por latiasbe | 21 enero, 2011, 13:39
  2. El problema es que nos hacen sentir responsables de algo que no hemos elegido. Yo prefería los donuts en envase de cartón, pero ahora traen un separador de plástico inmenso. Prefiero que me pongan la carne en papel de estraza, pero te endiñan la bandejita de poliespán. Hay toda una industria del envasado que vive de esto y, mientras nos hacen sentir culpables por los deshechos que “generamos” los consumidores (insisto, involuntariamente porque no tenemos opción de no elegirlos) no van a erradicar su creación desde la raíz porque en el fondo no responde a sus intereses…o es que dicha industria del envasado se iba a quedar con los brazos cruzados? Conclusión: somos solo el canal, no los receptores ni los emisores, QUE NO NOS CULPABILICEN DE LO QUE NO TENEMOS RESPONSABILIDAD

    Publicado por Nadia Geijo Doménech | 25 enero, 2011, 14:28
  3. Latiasbe: yo ahora ando igual, no cuesta tanto la verdad.

    Nadia: Estoy de acuerdo contigo, pero mientras debatimos quién es responsable de todo esto el planeta sigue llenándose de basura que no puede digerir. Asi que prefiero optar por intentar hacer algo, aunque sea pequeñito.

    Saludos!

    Publicado por Laura | 27 enero, 2011, 10:49

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