Siempre me gustaron las actrices llevadas al estrellato por los grandes estudios de Hollywood en la década de los 50 y 60. Además de hermosísimas, eran carnales, voluptuosas y pasionales, muy mujeres, tan alejadas del modelo desabrido, aniñado y andrógino que imponen en la actualidad las pasarelas y las pantallas.
Ayer se murió una de los últimos iconos de aquella época: Elizabeth Taylor. Liz tuvo la vida que se espera de una diva de su talla.
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Acerca de Laura
Laura Pintos nació en 1974 en Buenos Aires. Es periodista y hace unos años decidió que la (nueva) crisis argentina podía ser también una oportunidad para soltar amarras y hacer el viaje inverso al de los abuelos.
Lo primero que descubrió tras llegar a España es que se puede volver a empezar tantas veces como se desee o se deba, pero nunca reinventarse. También, que no tenemos tiempo para eludir la verdad, que la extrema vulnerabilidad cobija una gran fortaleza, que un idioma puede ser el mismo y uno distinto a la vez, que existen los universos paralelos y que el amor es penosamente finito y asombrosamente eterno.
Ha trabajado desde entonces en diversos periódicos, en radio y en comunicación cultural.
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