Burbujita

¿Qué pasó con Second Life? Hasta hace cosa de un año era El descubrimiento, muchos aseguraban que había que estar allí, que era fundamental crearse un avatar para interactuar en esa nueva dimensión animada. Entonces se compraban y se vendían casas de “mentirita” como en la mejor época de Benidorm, las empresas abrían sedes en SL y los políticos (de la vida real) organizaban mítines en sus plazas (virtuales). Hoy ni se habla de ese universo paralelo. ¿Estarán los miles de avatares abandonados y olvidados en un mundo fantasmal? Si hay por aquí algún usuario de SL que cuente…

Reencuentros

Este segundo semestre del año viene signado por los reencuentros. Digitales. Mi “mejor amiga” de la infancia se materializó repentinamente en varios mensajes de correo electrónico cargados de recuerdos, recuentos, fotos y preguntas. Llevábamos más de veinte años sin vernos. Era mi vecina y compañera de juegos y secretos hasta que su familia decidió mudarse a Estados Unidos. Nos escribimos durante mucho tiempo, intercambiamos algunas encomiendas con discos, tarjetas y regalos y un día cualquiera que venía gestándose en silencio como un tumor oculto nos evaporamos cada una en su presente inmediato. Ahora, cuando la época de la juventud sin memoria se nos está acabando a las dos, volvemos a reunirnos, ella con un hijo, yo en otro país, las dos asombradas de sentirnos iguales y sabernos tanto más diferentes.

Pocos días después de retomar el contacto con mi primera amiga volvieron a mi vida muchas más, casi la mitad de mis compañeras de colegio secundario. Parece que Facebook está en pleno auge en Buenos Aires. Después de muchos años sin saber nada de ellas ahora sé más que si viviéramos en la misma ciudad. Quizás incluso más que cuando éramos compañeras, porque además de lo que quieren contarme veo su fotos, leo lo que les dicen sus amigos y sé lo que hacen casi a cada momento.

Éste es uno de los motivos por los cuales no acepto como contactos a extraños en Facebook (para conocer a gente nueva prefiero lugares como Twitter). Estoy muy metida en gran parte de lo que se cuece en el mundo digital, redes sociales, blogs, microblogging, etc., y me encanta probar todo lo nuevo, pero intento mantener cierto criterio y estar alerta ante determinadas cuestiones. Seleccionar y definir usos y funcionalidades (algún día haré un listado de mi “organización online”) es esencial para no sentirse desbordado ante una oferta insondable como un agujero negro, la única manera de no perder el control y vivir atado a ellas o multiplicado en varias identidades incompletas y desatendidas, o directamente congeladas en el ciberespacio.

O inmanejables. Facebook tiene una característica que, a mi juicio, la hace muy peligrosa en el manejo de las imágenes y que me ha llevado a mí a ser muy precavida a la hora de subir fotos fuera de las de mi perfil: el etiquetado (tag). Si una persona te etiqueta en una foto (señala que apareces en ella) esa imagen se hace visible también para todos tus amigos, y según lo que ponga cada uno de ellos pueden verlo también otras personas y así sucesivamente.  La cadena puede ser interminable y desconocida y la dichosa foto puede terminar en los ordenadores más insospechados.

Aquella amiga, la de la infancia, sigue aferrada (y ni siquiera con demasiada fuerza ni convencimiento) al correo electrónico como toda vía de contacto fuera del teléfono. Lo confieso: ya me resulta poco, limitado, sin la frescura que tienen otras formas de diálogo.

Cáceres, princesas y colegas

Ayer volví de Cáceres, de participar del III Congreso de Nuevo Periodismo al que me invitó el imparable César Calderón. Lo cubrí para 233grados.com, así que allí pueden, los interesados, encontrar conclusiones, resumen y hasta algún pataleo. Pero hay dos cuestiones, más personales, que quiero contar aquí.

La primera es anecdótica. En la inauguración del encuentro estuvieron los príncipes de Asturias y, tras el acto formal, compartieron con nosotros un cóctel, muchas fotos y saludos y algunas palabras. La sorpresa fue cuando, en medio de los flashes y las presentaciones apuradas (en esos momentos hasta los más rebeldes e indiferentes sufren un súbito ataque de pleitesía que los lleva a buscar un roce real con devoción de caza-autógrafos), doña Letizia se detuvo durante muchos más minutos de lo que dicta el protocolo a charlar con un pequeño grupo de mujeres.

Todas éramos periodistas como ella antes de “besar al sapo” y de su misma edad. Preguntó y respondió. Letizia Ortiz muestra una cercanía en el trato directo que al principio desconcierta, una seguridad algo exagerada y una felicidad muy acorde a su cargo. No hizo más que repetirnos lo ocupada que está -le creo- y lo poco que echa de menos su vida anterior -le creo menos.

La segunda cuestión tiene que ver con la peculiar forma de relacionarnos que está provocando internet. A través de Twitter y las redes sociales, y también de los comentarios en el propio blog y los que uno mismo deja en los blogs de otros, se van creando lazos cercanos a un nuevo tipo de amistad. Es una especie de camaradería virtual, muy cercana aunque no haya contacto físico, colaborativa, contenedora y un tanto impersonal.

Los miembros de esas pequeñas “comunidades” tenemos, como en los juegos infantiles, códigos y contraseñas. Así es que, cuando nos encontramos en congresos como éste o en los muchos eventos surgidos en el mundillo de la blogosfera y “twitterland”, sufrimos un ligero desconcierto inicial hasta que recordarmos los datos clave para participar del juego. “Hola. Soy Laura Pintos….” (No sucede nada, las puertas no se abren, hay sonrisas cordiales pero lejanas hasta que recuérdo el “ábrete sésamo”) “De Carpe Diem, soy @credula”.

Estos días en Cáceres este diálogo de marcianos se repitió mucha veces. Le pude poner cara y voz a muchos colegas y conocidos virtuales a los que he ido contactando en la Red y a quienes no me había cruzado en ningún otro sarao todavía. Pasamos momentos estupendos. Muchos de puras risas y bromas, pero también unos cuantos de auténtico debate -el que necesita momentos como éste, el que habíamos ido a buscar al congreso y terminamos encontrando en los pasillos y en los descansos- sobre nuestra profesión y la iRevolución.

El vídeo es de Javier F. Barrera, un grande.

Feliz cumpleblog

Hace una semana y un día este blog cumplió dos años de vida. Durante este tiempo ha cambiado mucho y creo que lo seguirá haciendo, porque como a una mascota fiel no le queda más remedio que ir adaptándose a mis horarios laborales, mis humores y mis intereses diversos. El segundo aniversario me encuentra, como ya lo habrán notado quienes se pasan por aquí voluntariamente y a menudo, tremendamente ocupada y con poco tiempo para “bloguear”. Pero sé -algo he aprendido en estos 24 meses de conversación digital- que los altibajos son normales y hasta necesarios, por cuanto todo lo que uno haga o incorpore en la vida física y material termina redundando aquí, en este espacio de reflexión, encuentro y experimentación.

Los números, como siempre, son contundentes. Durante el primer año Carpe Diem tuvo 88.400 visitas, 300 posts publicados y al menos 600 comentarios. En esta segunda etapa las visitas fueron 77.400, las entradas 170 y los comentarios más de 1.100. No puedo pedir más: aún cuando dejé de “bloguear” diariamente como al principio y ya no tuve el escaparate de Periodista Digital para atraer visitantes, los comentarios -la interacción, el diálogo, la red- ha crecido de manera asombrosa y muy gratificante para mí.

Antes escribí que algo había aprendido aquí. Falsa humildad. He aprendido muchísimo, tanto acerca de mí misma como de los que se tomaron de mi mano para continuar la cadena. Y también sobre internet, la blogosfera y las tecnologías disponibles, conocimientos que me están sirviendo muchísimo para mi trabajo. El periodismo está renovando completamente sus herramientas y canales y Carpe Diem fue mi particular laboratorio para introducirme de lleno en los nuevos tiempos, con la certeza de que no hay vuelta atrás y el entusiasmo que significa embarcarse en una aventura extraordinaria.

Gracias por seguir por aquí.

“No eres nadie si no estás en Twitter”

Me encantó esta balada satírica sobre el must de nuestros tiempos digitales: estar en todos lados, ser en tanto que estar. En su canción el músico Ben Walker dice cosas como “ahora tienes que publicar cada movimiento que das y cada pensamiento que viene a tu mente” y habla de blogs, Facebook, Flickr, geeks, gente que sólo busca promocionarse sin que se note, redes sociales, amigos virtuales y el gran hit de la temporada, Twitter. Hay para todos.

En defensa de la ñ

A partir del 8 de septiembre próximo las diéresis y acentos propios del español, así como la característica letra ñ, podrán formar parte de los dominios argentinos de Internet. Además, a partir de la entrada en vigor de una disposición adoptada por el Ejecutivo en abril pasado se producirá el cambio de gov.ar a gob.ar de los sitios correspondientes al Gobierno, inspirados inicialmente por la palabra inglesa government.

Seguir leyendo “Argentina se suma a la ñ en internet”

Yo también me apunto a la defensa de la ñ (y al odio a los teclados que no la traen). Porque me gusta la mañana y mucho más el año, soñar y cada tanto añorar, dar caña y no tener migraña, limpiarme las lagañas con saña, pintarme las uñas y pasear por España, ver cañones de dos patas y rebaños de cuatro, evitar riñas y engaños, darme un baño y acometer alguna que otra hazaña, huir del desengaño tanto como de la guadaña. Y hay mucho más.

Nubes de agosto

Realmente estoy viviendo un agosto totalmente atípico, ya que en lugar de sol, descanso y rock and roll tengo más trabajo que nunca, gracias a un nuevo proyecto que me tiene realmente entusiasmada y del que espero poder contar pronto un poco más. Mientras tanto he descubierto en 233grados una aplicación gratuita que permite crear “nubes de tags” a partir de un texto o página web. Se llama Wordle y esto es lo que puede hacer con los temas que se tratan últimamente en este blog:

(Pinchar en la imagen para ampliar)

Conversor de divisas de Google

Por lo visto funciona desde hace ya un tiempo, pero yo no lo había descubierto hasta ahora y fue una grata sorpresa. Se trata del conversor de divisas de Google, que permite encontrar la equivalencia entre monedas de forma muy rápida y fácil, sin tener que navegar más allá del buscador.
¿Cómo funciona? Según el tutorial de Google hay que poner en la barra de búsqueda la cantidad de dinero a convertir + el código de la divisa actual + la palabra “IN” + el código de la divisa en la que se quieren obtener los resultados (por ejemplo: 200 USD in EUR, ó 350 ARS in USD). Suena un poco complicado, porque, si no lo sabemos (altas probabilidades de que así sea, lo siento compañero de esta chispa de ignorancia), hay que buscar ese código de cada moneda en una lista.
Así que la cosa fue rápidamente facilitada para nuestra alegría: basta también con poner qué se quiere convertir, algo así como “200 dólares en euros” o “350 pesos argentinos en dólares”. Y voilá.
Hoy yo lo descubrí siendo aún más básica (pinchar en la imagen para verla más grande):

Blogbook Argentina

El mundo editorial está empezando a nutrirse de internet y, especialmente, de la blogosfera. Así, hay ya varios blogs que se convirtieron en libro (Bestiaria, varios del fabuloso Hernán Casciari y el de la Petite Anglaise, por citar sólo tres nuevos ejemplos), varios libros que analizan el mundo virtual, estudian sus reglas o intentan catalogarlo y también, entre las iniciativas más originales, un libro sobre la web y sus aplicaciones que se escribe entre todos y con temario variado de acuerdo al perfil e intereses de cada uno de sus autores.
Este libro colaborativo se llama Blogbook y fue publicado (en papel y en versión digital) el año pasado en España. En aquella ocasión colaboré en el capítulo sobre Twitter, fomentando la participación de otros twitteros y aportando la mía propia. Ahora, que se prepara su versión argentina, también volveré a participar. Aún no sé qué voy a escribir, aunque me gustaría enfocar mi artículo en cómo el uso real que se le da a internet debe determinar nuestro comportamiento (nuestras elecciones) ante la sobreoferta excepcional que tenemos a nuestra disposición y teniendo en cuenta el escaso tiempo con el que contamos para abarcarla.
El proyecto lo lidera nuevamente Dioni Nespral, un e-mprendedor como pocos, aunque hay mucha gente que se ha sumado a la organización, también colaborativa, de Blogbook Argentina. ¿Qué otro país vendrá después?

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Pildoritas refrescantes

Mucha foto y mucho breve. Y sí, así es el ánimo estival: festivo, expansivo, etéreo, banal y colorido. Y yo, que me resisto ya a perder demasiado tiempo oponiendo infructuosa resistencia a las variaciones del clima, por otra parte cada vez más extremas, repentinas e incongruentes, he optado por dejarme llevar hacia el disfrute intrínseco -por cuanto tiene de liberador e inesperado- que conlleva estar sometidos a un planeta con vida (y decisión) propia. Entonces me dedico simplemente a observar las ondulaciones del ánimo ligadas a los cambios de temperatura con espíritu permisivo y testimonial.

Todo esto para decir que tengo varios temas sobre los cuales me gustaría explayarme pero que, a riesgo de no dejar constancia jamás de ellos, vuelco aquí resumidamente:

1- Finalmente se lanzó la nueva edición de Caza de Letras, el primer reality show literario. Aunque lamentablemente sigue estando restringido a México (lo organiza la Universidad Nacional de ese país), se han ampliado las bases de manera tal que pueden participar no sólo los nativos sino también los extanjeros residentes en suelo mexicano. Esta segunda vuelta versará sobre novela breve, en lugar de relato como la inaugural, y el ganador recibirá junto a un premio en metálico (doblado tras el éxito de la iniciativa) un contrato con la editorial Alfaguara. Más información AQUÍ.

2- Desde hace unos pocos días una nueva troupe de aventureros de todo el mundo atraviesa Europa con sus brújulas apuntando a Mongolia. Son los participantes del Mongol Rally 2008, que este año incorporó a Milán como tercera cabecera de partida junto con Londres y Madrid, esta última estrenada el año pasado. Mientras entonces fueron diez los equipos españoles participantes, esta vez hasta cincuenta se apuntaron a la alocada iniciativa con fines solidarios.

3- “El retrato robot del usuario de Twitter se corresponde con el de un varón (75%), de entre 21 y 30 años (56%), bloguero (83%), vinculado al mundo de internet y las nuevas tecnologías (72%), que utiliza la herramienta por interés profesional (52%)”. Así comienza el informe de resultados de un estudio que se hizo entre usuarios de esta plataforma de micro-blogging y “chateo abierto” que es, entre otras muchas cosas, Twitter. Ya se habló bastante de esto en la blogosfera española y argentina (aunque la encuesta se realizó fundamentalmente entre usuarios de España), así que sólo me limitaré a decir que sí, que la mayoría de los que usan Twitter son geeks; que lo del género y la edad es relativo (yo soy prueba de ello) y que la utilidad profesional -que queda muy bien- hay que tomarla con pinzas o, más bien, mirando lo de “profesional” con cierta amplitud (es decir, incorporando el impacto que tiene sobre lo profesional la formación de redes de contactos personales y el estar informado sobre diversos temas).