Seis buenas y seis malas de España

Parque del Retiro, MadridVenusina y Marian me pasaron un nuevo meme. En este caso la consigna es enumerar seis cosas que nos gusten y otras tantas a las que no les damos importancia. Por los temas que toco en este blog (periodismo, literatura, viajes, cine, sociedad) se puede inferir fácilmente lo primero. Y sobre lo segundo….bueno, está claro que no suelo ser indiferente a casi nada que me afecte o me pase cerca. Soy tremendamente curiosa. Así que, como estoy en la República Independiente de Mi Blog y aquí se hace lo que yo digo, he decidido darle una vuelta de tuerca al juego y hablar de lo que me satisface y lo que no del lugar donde vivo.

Seis buenísimas:

- Poder caminar tranquilamente y mirando hacia donde uno quiera (están descartados arrebatos de bolsos, tocamientos por parte de extraños y aceras rotas).
- Que haya aire acondicionado y calefacción en el metro y en los autobuses.
- Que cuando te pare la policía no sientas nada, nada de miedo por tu integridad y la de tu cuenta bancaria.
- Que todo el resto de Europa quede tan cerca.
- Poder hacer planes.
- Que se coma tanto y tan bien sin complejos absurdos ni presiones sociales esclavizantes.

Lista negra:

- Que no se acostumbre a hacer cola en la parada del autobús.
- Que la gente proteste poco cuando se da un mal servicio.
- Que no cunda el delivery.
- Que encontrar helado bueno sea como jugar a la búsqueda del tesoro.
- Que muchos hablen en un tono de voz tan alto.

Les paso el meme (el original o el tergiversado, a elección) a otras emigradas: Chili, Marce, Pompina y Karina.

 

Ocho cosas entre mil

Lo había visto rulando por la blogosfera y mi primera reacción fue parecida a cuando la profesora recorría el aula con la vista para elegir qué alumno debía responder a la pregunta que acababa de hacer, acerca de la cual yo no tenía la más mínima idea. Pero callar y poner cara de póquer no me sirvieron de nada. Chili me contagió y acá estoy, contestando obedientemente. Aquí van, pues, mis respuestas al meme de “Ocho cosas que quiero hacer antes de morir”:

1- Cansarme de viajar.
2- Escribir un libro. Más bien varios y vivir de ellos.
3- Ver crecidos y felices a mis hijos (los que vengan).
4- Perder el vértigo (=escalar una montaña y viajar en globo).
5- Aprender a bailar como en Bollywood.
6- Tener un refugio escondido con caballos, perros, gatos, huerta, una inmensa biblioteca y un hogar a leña.
7- Entrevistar a Luis Miguel y que se enamore de mí (perdón, se me coló aquella chica que escapaba a la mirada de su profe; la de hoy cambia por ponerse un piercing en el ombligo).
8- Festejar con mi familia y amigos el hallazgo del secreto de la inmortalidad (y empezar a hacer con ellos las 992 cosas restantes).

Paso este “virus bloguero” a Marce, Paula, Eva y Víctor (con blog, muy recomendable, recién estrenado).

Actualización 04/04/08

Paula cumplió.

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Mi escritorio

Matías Maciel, de Entretanto, me pasó un nuevo meme. Aunque yo también ando algo reticente a prenderme en estas cadenas blogueras, me pareció que en este caso la propuesta puede resultar divertida para el costado voyeur que todos tenemos y que, por otra parte, no se salía demasiado de algunas temáticas que suelo tratar en Carpe Diem.
La propuesta es mostrar el escritorio de mi ordenador personal. Es un portátil Acer comprado en cuotas en Carrefour, de lo más normalito, pero con las prestaciones suficientes para a el uso que le doy, que básicamente se limita a escribir, navegar por internet, editar imágenes y comunicarme.

Mi escritorio

Como pueden ver en la foto, para ahorrar espacio y optimizar procesos he quitado el fondo de pantalla. El azul intenso me gusta, me recuerda la limpieza y claridad del cielo y contribuye al orden que necesito para trabajar.
Los iconos que hay a la izquierda son accesos directos a los programas que utilizo con más frecuencia y carpetas con material que descargo. También hay un acceso a Mis Documentos, donde hay dos grandes subcarpetas, Personal y Trabajo, que a su vez contienen varias carpetas cada una en las que ordeno el material por temas y proyectos. Fuera, en el escritorio, sólo tengo dos documentos de Word: el sumario en el que estoy trabajando en este momento y un listado de contactos con medios con los cuales estoy en “negociaciones”.
En la barra de abajo suelo tener siempre abierto el Diccionario de la Real Academia Española, algún que otro blog que estoy leyendo o planeo leer en breve y mi segundo escritorio, mi (adorado) Netvibes. Esa es mi verdadera mesa de trabajo digital, donde tomo notas, guardo enlaces útiles, leo mis feeds de blogs y periódicos, consulto el tiempo, hago listdo de tareas pendientes, apunto frases e ideas, veo mis cinco casillas de correo y accedo a mis propios blogs.
Las ONCE grandes pestañas que contienen todo eso son: Correos y notas, Mis blogs, Literatura, Blogs España, Blogs Argentina, Blogs girls (el nombre adecuado sería “blogs personales”, lo cambiaré), Diarios, Agregadores, Tools, Más blogs y Twitter.

Mi netvibes

Actualización
¡Olvidé pasarlo! Ahí va: para Silvana, Cris, Antonio y Adrian.

Actualización II
Silvana, de Noticomblog, muestra su escritorio.

Día Mundial de la Lucha contra el Sida

Sobre el Sida nosotros, quien escribe y quienes leen, lo sabemos todo. Tenemos muy claro cómo se contagia, estamos cansados de escuchar cómo se previene y nos hemos asomado gracias a los medios o algún caso cercano a sus fatales consecuencias. Pero muchas veces nos olvidamos de que sigue ahí.
Cuando empezó a hablarse de esta enfermedad, lo primero que nos provocó fue terror. Nos paralizó la idea de vislumbrar el fin del mundo, o al menos de la humanidad, exterminada por una plaga inasible y tenaz que se colaba a través de todos nuestros fluidos y que nos condenaba a una opaca vida aséptica.
Recuerdo que entonces pensé que era una triste injusticia que mi generación viviera su despertar sexual bajo una maldición como esta, que nos cercenaba la libertad y malograba el ánimo exploratorio.
Con la información y la investigación se logró cierta calma y ahora, ya pasadas un par de décadas de convivencia con el Sida y una vez burlada su mortalidad con el conocido cóctel de fármacos, llegó el acostumbramiento, la indiferencia y cierta relajación.
Pero esto no lo admitimos abiertamente. Nadie reconoce que a veces juega a la ruleta rusa, que apuesta por una cara, que confía después de un par de semanas, que cree en el fondo que no le puede pasar.
Hoy el Sida se ha convertido en la enfermedad de los desafortunados y de la pobreza. A los demás no nos preocupa demasiado en el día a día porque “nos portamos bastante bien”. Caminamos sobre un campo minado mirando el vuelo de los pájaros.

Si quieres leer más sobre el Sida:
Web de Naciones Unidas sobre el Día Mundial de la Lucha contra el Sida
Tenemos Sida
(Movimiento de lucha contra la enfermedad)
Fundación Knosi (nombre de un niño africano adoptado por la luchadora Gail Johnson y que murió de Sida; en inglés)

Esto es un meme acorde con la fecha que me “contagió” Marina. Invito a pensar el Sida a Perica, Maggie, Matías, Marilín y Venusina.

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Decálogo bloguero

La gente de Blog del día me invitó a un meme cuya consigna es dar ”Consejos para ser un buen blogger”. Dicen que los consejos sólo se deben dar cuando alguien los pide. Por eso, prefiero pensar que esto que sigue es mi propio y personal decálogo para realizar la auto-impuesta tarea de escribir un blog de la mejor manera posible. Si a alguien le sirve como guía o ejemplo, estupendo.

Consejos para ser un buen blogger:

× Citar y enlazar siempre a las fuentes.
× Intentar ser original, lo cual no significa no recoger información
publicada en otros medios o blogs, sino añadirle un punto de vista
personal, análisis y/o más datos.
× Cuidar la ortografía y la gramática.
× Postear con cierta frecuencia.
× Respetar (y valorar) la libertad de expresión en los comentarios.
× Recordar la importancia del aspecto visual (diseño, fuentes y estilos, fotografías).
× Intentar mejorar en cada post.

Este meme es de dispersión libre, por lo que invito a continuarlo a quien tenga ganas de hacerlo. Eso sí, ¡que avise acá así lo leemos!

Cosas que se quedan en la casa

La periodista Evangelina Himitian escribió hace unos días en La Nación un interesante artículo sobre las cosas que las personas olvidan o dejan voluntariamente en sus casas cuando se mudan a una nueva vivienda. Cuenta historias increíbles de gente que al llegar a su recién adquirido hogar encuentra un armario repleto de ropa, una escultura valiosísima, un cuadro de Soldi, un cajón oculto con joyas o cubiertos de plata pertenecientes al antiguo propietario. Muchas veces los dueños vuelven a buscar lo que se dejaron atrás, pero otras tantas, más de las que uno imaginaría, son abandonos conscientes motivados por el odio, la necesidad de renovarse o la pereza.
Los “tesoros” que yo encontré en mis nuevas casas fueron escasos y sin valor. En realidad se parecieron más a un castigo al estilo de las maldiciones egipcias para profanadores de tumbas que a un premio, ya que significaron hurgar en las entrañas de las cajoneras para rescatar ropa interior atrapada, tirar misteriosos envases sin etiquetas y llenar bolsas con perchas rotas, peines desdentados, jabones resecos, tapas de tuppers y baldosas sueltas.caracol.jpg
El suceso más notable que me tocó vivir en primera persona ocurrió cuando nos mudamos a la vivienda familiar a la que todos los hermanos seguimos llamando “casa” aunque ya no vivamos en ella hace tiempo. Se trataba de un caso patológico de “no tiro nada porque nunca sé cuando pueda servirme” pero aplicado a retazos de madera, hierros, clavos oxidados, marcos de puertas, herramientas varias e inclasificables, frascos, cables, varillas de metal y otros objetos extraños. Los anteriores ocupantes nos habían dejado toda una habitación llena de estas cosas más propias del taller de un inventor chiflado que de un hogar. 
Evidentemente no fue un olvido y nunca los llamamos para que recogieran su chatarra. Era tal el entusiasmo de mudarnos a una casa tan grande que los días de limpieza y ”vaciado” se pasaron rápidamente y estuvieron cargados de risas, ilusión y anécdotas.
Como propietaria o inquilina nunca olvidé nada en las casas en las que viví, y si lo hice no me di cuenta. Pero sí dejé en forma adrede, y con el consentimiento del nuevo residente, cosas que no me iban a servir o caber en mi nuevo destino, o cuyo traslado era demasiado complicado. Así abandoné plantas, una bicicleta, una olla tajine, un panel de corcho para pinchar fotos o notas, un colchón casi sin uso y decenas de vasos diferentes que en una época se me había dado por juntar.

Este post me parece adecuado para iniciar un meme. La consigna es: ¿Qué cosas de los anteriores propietarios te has encontrado en tus nuevas casas? ¿Y qué olvidaste o dejaste tú/vos cuando te mudaste? Se lo paso a Perica, Patala, Chili Soup, Entretanto, Maggie y Marilink. Y como sé que a La Spectatrice no le gustan estas cadenas, le propongo que nos ilustre sobre películas en las que aparece este asunto (me parece recordar alguna de la serie de Pesadilla en la que un chico encuentra un diario olvidado). A ver qué tal.

Mi árbol inventado

huevos_pintos/vá_educastur.princast.esPintos es un apellido simple, aunque no demasiado frecuente. De origen portugués, a mí me tocó llevarlo al final de una larga estirpe de aventureros y soñadores que llegaron a América casi con los conquistadores y eligieron el Río de la Plata para establecerse. Hablo con conocimiento de causa, aunque ajeno, pues es mi tío C. el que lleva años y kilómetros dedicado a recolectar las hojas de este anciano y sorprendente árbol.
Como no tengo los datos reales a mano (C. lleva también un lustro prometiendo una versión final y resumida de sus investigaciones), y dado que esta disquisición genealógica responde a un meme lanzado por Entretanto y es, por ende, un juego, voy a colgar de mi rama más bonita y florida al más famoso. Se trata del gran actor y humorista argentino Fidel Pintos, a quien yo ya había bautizado ”tío Fidel” para sorprender a los numerosos ocurrentes que nos relacionan (“Ah, Pintos, como Fidel. ¿Qué es tuyo?”).
Otro que también es bastante conocido por aquellos pagos, y que también me traigo a este árbol ficticio ahora con banda sonora, es el joven cantante folclórico Abel Pintos.
El resto de las entradas que me ofrece el buscador no tiene mucho vuelo: existen varios abogados, un profesor de sociología, estudiantes y una cosmetóloga apellidados Pintos, al menos entre los que están presentes en el mundo digital. Todos ellos viven en Galicia, Uruguay y Argentina. No obstante, hay dos Pintos que me resultan cuanto menos curiosos: un sistema operativo creado en la Universidad de Stanford y unos huevos asturianos.
Vaya familia.

Post relacionado:
Ocho cosas sobre mí

Actualización a las 18:00

Olvidé “contagiar”, como dice Entretanto. Pues bien, le paso el meme a: Anaking, La Novia de Gorgola, Ismael El-Qudsi y a los espontáneos que quieran sumarse.

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Ocho cosas sobre mí

La palabra meme fue creada por el científico Richard Dawkins para definir la unidad mínima de transmisión de herencia cultural (una especie de ”gen cultural”). En internet meme tiene un significado muy diferente: se llama así a los post en cadena que se envían de blog en blog, un fenómeno muy frecuente hasta ahora en el correo electrónico.
Algunos envían un meme buscando generar más visitas a las páginas invitadas a continuar el juego, pero la mayoría lo hace por proponer temas nuevos, conocer la opinión de otros blogueros al respecto y -fin que no es menor en este mundillo- divertirse.
Los memes más populares son los cuestionarios o listados del tipo “diez libros que me cambiaron la vida”, “cinco razones para escribir un blog”, “veinte propósitos para el año nuevo” u “ocho cosas que no sabías de mí”, que es como se llama el que me pasó hace unos días Chili y al que propongo dar salida hoy.

Aquí van mis ocho confesiones:

1- Odio las cadenas, especialmente las que circulan por correo electrónico. Siempre las corto y casi nunca leo el mensaje en su totalidad. Es posible que no sea muy coherente entonces que ahora empiece a responder memes. Y bastante probable que dentro de poco, cuando la práctica se generalice y los temas se repitan, también empiece a odiarlos. Pero ahora, y a este en concreto, tengo ganas de sumarme.

2- Soy muy organizada y ordenada. No puedo trabajar cuando hay caos a mi alrededor. Me gusta ordenar cajones, armarios y estantes; me ayuda a pensar. Hago listas de todo: de la compra, de libros por leer, de temas por investigar, de cosas por hacer y de webs por visitar. 

3- Tengo cinco agujeros en las orejas (tres en una, dos en otra). Ningún piercing, ningún tatuaje. Pero tal vez algún día me haga más agujeros en las orejas.

4- Compro regalos todo el tiempo. Cuando veo algo lindo y a buen precio, lo compro. Lo guardo hasta que se presenta la ocasión para regalarlo (cumpleaños, viaje a Argentina, visitas). Mis amigas se divierten bastante a mi costa por este asunto.

5- Puedo leer en cualquier lugar. Sí, leíste bien, en cualquiera.

6- Se me nota todo en la cara. No puedo evitarlo ni disimular, aunque lo intente.

7- Mil veces me propuse llamar más seguido a la familia y los amigos, pero nunca cumplo. ¿Motivos? Pereza, complicaciones por la diferencia horaria…más pereza….Igual no me gusta NADA hablar por teléfono. Yo soy más de charla con café o mate mediante y del correo electrónico.

8- En ciertos aspectos soy, como dijo un amigo, de “un básico subido”. O sea, primaria. Especialmente con el hambre y el sueño. Si tengo hambre me duele la cabeza, me pongo de mal humor y no puedo pensar ni hablar hasta haber comido algo. Con el sueño me ocurre algo parecido. 

Por lo que he podido rastrear, este meme ha circulado ya por varios países y por decenas de blogs. Me intriga saber a quién y a dónde seguirá llegando. Les aseguro que, una vez puestos, los items salen solos y cuesta limitarse a ocho. Yo puse los primeros que se me ocurrieron, sin pensarlo dos veces. Le paso la posta a La SpectatriceeBlogGárgolaSesión Golfa, JorgeLetralia y Marcelo Figueras.