Vacaciones

Tres semanas offline. Sin compromisos, relojes ni abuso de máquinas. Estepona, Tarifa, Jaén, Granada, Toledo, Sierra de Madrid y todos sus circuitos urbanos posibles, mojitos y tinto de verano, tapeos y cenas, fiestas y reencuentro con amigos, rebajas, cine y lectura. Disfrutando del rol de hija, que me hace sentir más joven. Me quedan tres días para la despedida y para volver a conectar. Confío en que con el reseteo no se haya perdido nada de información del disco duro…

Volveré pronto.

Los libros huelen a…¿lignina?

Resulta que ese olor a papel viejo que exudan los libros antiguos y que muchos todavía asocian indefectiblemente con la lectura, la infancia, el eco frío y sombrío de las bibliotecas y todo el resto de la mística envolvente que tenían hasta hace muy poco las letras impresas en nuestra cultura (es complicado conjugar ciertos verbos cuando se está en medio de la transición), responde a una sustancia vegetal emparentada con la vainilla. Se llama lignina y es también la responsable del color tostado y la rigidez que tiende a tomar el papel según pasa el tiempo y con los que nacen los cartones. Lo revela, en un regreso magistral, La Petite Claudine.

Escrito en Misceláneas. Etiquetas: . 1 comentario

Que no

No soporto a los hombres que se sientan con las piernas abiertas como aspas en el transporte público.

Ni a quienes se cortan las uñas en público.

Ni a quienes escupen.

(Catarsis)

TTR

Ya está bien, la voy a bautizar. Será la Teoría de los Temas Recurrentes. Seguramente, si me pusiera a investigar, comprobaría que un físico retraído de un pueblo perdido de Suiza o un sombrío profesor de alguna universidad rural de Estados Unidos ya la han estudiado y hasta le habrán puesto nombre. Pero para mí será, ya para siempre, TTR. Se trata, como ya lo he contado alguna vez, de algo -una teoría, una palabra, una persona, un lugar- cuya existencia desconoces completamente hasta que un día se cruza en tu camino y a partir de entonces, durante un tiempo, no deja de saltar a tu paso, como si alguien te tirara avioncitos de papel hechos de casualidades o hubiera un maestro de ceremonias dirigiendo con cierta mala leche y una clara obsesión el Show de Truman (y tú fueras Truman).

El nuevo caso, el responsable del bautismo oficioso, tiene que ver con Juan Tamariz. Este hombre, sabrosa mezcla de humorista, mago y prestidigitador, forma parte del bagaje cultural español. Todo el mundo lo conoce y, si no lo ha visto en vivo y en directo en algún teatro o sala cultural, al menos ha seguido sus actuaciones en televisión o ha oído hablar de él.  Menos yo.

Durante todos estos años de avituallamiento cultural intensivo Tamariz ysu violín desafinado consiguieron escurrirse de mis sentidos de esponja, dar la vuelta en la esquina justo cuando miraba para ese lado de la calle. Increíble, dicen quienes me rodean y dijeron el martes pasado los amigos (algunos de otros países a los que Tamariz llevó su arte hace años…no sé si nunca recaló en Argentina o yo estaba demasiado ocupada con los Parchís) con los que fui a verlo a la sala Galileo.

Yo también lo pienso ahora, y ahí viene lo de la TTR. Dos días después abrí una revista vieja en el metro y me encontré con una entrevista a Tamariz. Al día siguiente alguien lo mencionó en una conversación. No descarto toparme esta noche con su cara de astrónomo fascinado en la tele o que dentro de poco tenga que entrevistarlo yo misma. Está garantizado, la TTR nunca falla.

Cambalache

Uf, las horas no alcanzan. Hay tanto que hacer, tanto que leer, tanto que atender. Y el invierno no ayuda. Cuando caen la noche y las temperaturas mi casa entona su arrullo de guarida caliente y conocida y el resto del día se diluye en promesas de una nueva jornada mejor organizada y aún más productiva. Casi todas las deudas son personales. Siempre es más fácil postergarse a uno mismo (el descanso, la literatura, aquella limpieza de cutis, el ejercicio físico, las plantas, el cine) o postergar a los seres queridos (llamadas transocéanicas, cafés madrileños, reuniones de amigos). Si es que “el cariño da asco”, dicen por aquí. Y también está este blog. Carpe Diem espera, paciente, que vuelvan a cristalizarse las ideas que anoto en papelitos o que escribo en emails recordatorios enviados a mí misma.

Quería contar, por ejemplo, que uno de los propósitos del nuevo año es retomar mi viejo hábito de ir al cine una vez por semana. Aquí en Madrid voy a las salas que proyectan en versión original subtitulada (no tengo intenciones de adaptarme al doblaje), así que cuento con una cartelera limitada que, sin embargo, también me sirve de filtro para mucha morralla comercial e intrascendente. Por ahora el compromiso -de único posible cumplimiento en fin de semana, por eso de la hibernación que cuento más arriba- me ha durado dos semanas. Después de la buenísima El intercambio vi la comedia Bienvenidos al norte, que ha sido aclamada y gran éxito de público en Francia. A mí me pareció entretenida, con buenas actuaciones aunque con un humor bastante naif y ligero que basa toda su gracia -más allá de una reflexión subyacente sobre los prejuicios- en las diferencias idiomáticas que hay entre los franceses del norte (donde se habla lo que se conoce como ch’timi) y el resto del país. Me quedan pendientes, en orden de prioridades, la brasileña Estómago, la italiana francesa La clase y la aún pendiente de estreno Slumdog Millonaire.

retornoTambién quería hablar de la crisis, que lleva meses ralentizando el consumo y la producción y que en este nuevo año está empezando a mostrar sus efectos más duros. No estoy entre los afectados, más bien al contrario, porque tengo el privilegio de participar de un proyecto -el único de su envergadura en el sector de medios de comunicación- en pleno lanzamiento y estoy haciendo un trabajo que me gusta y me ofrece buenas condiciones. Pero tengo amigas que ya sufrieron la “no renovación de sus contratos” y todos los días leo y escribo sobre ajustes y EREs (Expedientes de Regulación de Empleo, el trámite que hacen las empresas cuando quieren despedir a más del 25 por ciento de su plantilla). Pese a todo, esta crisis no tiene comparación con las que viví en Argentina. En primer lugar es mundial, y por tanto inevitable, y no fue provocada por una administración local ineficiente y corrupta, y en segundo lugar no alcanza, pese a su gravedad, los niveles de degradación del sistema (y de la vida de la gente) que provocaron los grandes colapsos de la economía argentina. Hay que trabajar más, ganar un poco menos, gastar muy poco y esperar a que pase el temporal. Porque sabemos que pasará; ésa es la clave.

En medio de todo esto hoy parto hacia Bruselas. Voy como invitada a un seminario sobre las elecciones europeas que organiza el Centro Europeo de Periodismo (EJC, European Journalism Centre). Han seleccionado a tres periodistas y bloggers por país de la Unión (seremos 81 en total) y la expectativa por ver qué nos espera es grande. Es una oportunidad para conocer a colegas de toda Europa, tomar contacto directo con el incansable EJC, adquirir las herramientas y los conocimientos necesarios para informar sobre política europea (fundamentalmente a través de la blogosfera) y visitar de paso el Parlamento. Haré algunos reportajes para 233grados y por aquí también iré dejando mis impresiones.

Foto: Cartel en una estación de metro  de la campaña del gobierno para ayudar a los inmigrante que quieran volver a su país. La crisis les afecta en primer lugar, porque la mayoría trabaja en construcción y servicios. Dice: “Si estás pensando en regresar…Plan de retorno voluntario” y da un teléfono de información.

Mi lista de Entrevistados

Soy muy dada a hacer listas. De asuntos pendientes, de la compra, de películas por ver y libros por leer, de objetivos, de adjetivos perfectos, de nombres raros y de blogs por visitar y webs donde comprar. Pero también hago listas mentales de cosas más importantes. De recuerdos -flashes- que no quiero olvidar jamás, de logros del año, de amigos con los que puedo contar para todo, de ciudades y rostros inolvidables y de Momentos Periodísticos de Oro.

Me hice periodista para tener la oportunidad de vivir situaciones a las que de otra forma tendría muy difícil -o ningún- acceso, pero sobre todo conocer a personas únicas, a las que admiro por su talento y/o integridad o que me provocan una inmensa curiosidad por la vida que han decidido llevar. Ese ratito sublime de intimidad, de observación mutua y, muchas veces también, de increíble conexión entre dos personas antes desconocidas y que tal vez nunca más vuelvan a cruzarse, compensa para mí todos los gajes del oficio.

Ayer por la noche mi lista de “MPO: Grandes entrevistas” sumó otro ítem.  No pongo allí a personajes famosos por el sólo hecho de serlo (hay varios que he borrado de mi recuerdo espontáneo), sino a aquellos con los que compartí alguno de esos momentos mágicos de descubrimiento y subyugación (por mi parte, está claro, es mi veta “cholula“).

Para mí ella es una pequeña heroína moderna. Simboliza el maravilloso poder de las nuevas tecnologías para abrir canales de comunicación y expresión donde reina el silencio o aturden los gritos disuasorios. Es valiente con todos sus miedos y persistente como sólo pueden serlo quienes creen en algo.

Ahora, internacional

Un proyecto, sólido y ambicioso. Una trayectoria y unos conocimientos sobre la mesa. Una apuesta arriesgada, de las dos partes. Un compromiso firme, dedicación absoluta. Unas ideas muy claras. Mucho trabajo, mucha ilusión. Muchos años volcados ahora, por fin, en el momento justo, en el lugar preciso.

Primero fue el Premio Bitácoras 2008 al Mejor Blog Periodístico.

Ahora el Premio The Bobs 2008 al Mejor Blog Weblog en Español.

Y esto. Y esto.

¿Se puede pedir más? Se puede. Es tiempo de cosecha.

Premio Bitácoras

laura_premio2Los premios siempre vienen bien. Mentira que dan igual, que no importan, que…bla bla bla. Cuando uno sabe que el camino se hizo piedra a piedra, sin pausa y con mucho esfuerzo, que no comenzó con esto sino que viene desde mucho antes, desde el primer día, el festejo es auténtico, sentido, humilde pero sin falsa modestia, reconfortante. Y prueba, una vez más, mi personal teoría de que la vida es un búmeran. A veces demasiado lento, es cierto, pero siempre cumplidor.

Escrito en Misceláneas. Etiquetas: . 9 Comentarios »

Reencuentros

Este segundo semestre del año viene signado por los reencuentros. Digitales. Mi “mejor amiga” de la infancia se materializó repentinamente en varios mensajes de correo electrónico cargados de recuerdos, recuentos, fotos y preguntas. Llevábamos más de veinte años sin vernos. Era mi vecina y compañera de juegos y secretos hasta que su familia decidió mudarse a Estados Unidos. Nos escribimos durante mucho tiempo, intercambiamos algunas encomiendas con discos, tarjetas y regalos y un día cualquiera que venía gestándose en silencio como un tumor oculto nos evaporamos cada una en su presente inmediato. Ahora, cuando la época de la juventud sin memoria se nos está acabando a las dos, volvemos a reunirnos, ella con un hijo, yo en otro país, las dos asombradas de sentirnos iguales y sabernos tanto más diferentes.

Pocos días después de retomar el contacto con mi primera amiga volvieron a mi vida muchas más, casi la mitad de mis compañeras de colegio secundario. Parece que Facebook está en pleno auge en Buenos Aires. Después de muchos años sin saber nada de ellas ahora sé más que si viviéramos en la misma ciudad. Quizás incluso más que cuando éramos compañeras, porque además de lo que quieren contarme veo su fotos, leo lo que les dicen sus amigos y sé lo que hacen casi a cada momento.

Éste es uno de los motivos por los cuales no acepto como contactos a extraños en Facebook (para conocer a gente nueva prefiero lugares como Twitter). Estoy muy metida en gran parte de lo que se cuece en el mundo digital, redes sociales, blogs, microblogging, etc., y me encanta probar todo lo nuevo, pero intento mantener cierto criterio y estar alerta ante determinadas cuestiones. Seleccionar y definir usos y funcionalidades (algún día haré un listado de mi “organización online”) es esencial para no sentirse desbordado ante una oferta insondable como un agujero negro, la única manera de no perder el control y vivir atado a ellas o multiplicado en varias identidades incompletas y desatendidas, o directamente congeladas en el ciberespacio.

O inmanejables. Facebook tiene una característica que, a mi juicio, la hace muy peligrosa en el manejo de las imágenes y que me ha llevado a mí a ser muy precavida a la hora de subir fotos fuera de las de mi perfil: el etiquetado (tag). Si una persona te etiqueta en una foto (señala que apareces en ella) esa imagen se hace visible también para todos tus amigos, y según lo que ponga cada uno de ellos pueden verlo también otras personas y así sucesivamente.  La cadena puede ser interminable y desconocida y la dichosa foto puede terminar en los ordenadores más insospechados.

Aquella amiga, la de la infancia, sigue aferrada (y ni siquiera con demasiada fuerza ni convencimiento) al correo electrónico como toda vía de contacto fuera del teléfono. Lo confieso: ya me resulta poco, limitado, sin la frescura que tienen otras formas de diálogo.

Ahora falta una mujer

obama_comic

Ilustración de Patrick Moberg.