Anduve por Bonn. Fui a participar del Global Media Fórum y de paso recoger el premio The Bobs que le dieron a finales del año pasado al blog 233grados.com. Conocí a gente interesantísima, hablé y debatí horas y horas sobre periodismo, estuve con la gente de la redacción en español de la Deutsche Welle (el gran José, Claudia, Pablo, Emilia, Cristina, ¡gracias, un gustazo!) e hice algunas entrevistas. Ayer viernes, mientras daba un primer y último paseo por la pequeña ciudad alemana, sólo podía repetirme una cosa. Algo que ya tengo muy aprendido, pero que no deja de presentárseme cada cierto tiempo como una verdad reveladora y concluyente: “La ignorancia es muy atrevida”. Varias personas me habían advertido que Bonn era demasiado pueblerina y aburrida, sin nada para ver. A mí me pareció encantadora, con sus puestos de flores (¡baratíiiisimas, qué envidia!), sus panes riquísimos, sus incontables bicicletas y ciclistas y su avasalladora tranquilidad (sólo un par de datos: muchas bicicletas no tenían candado; los chicos, en un colegio, jugaban durante el recreo en un patio delantero sin rejas, muros ni vigilancia). O seré yo nomás, que no me canso de viajar y de observar, en cada lugar al que voy, cómo viven los demás, qué hacen, cómo visten y caminan, cuáles son sus hábitos cotidianos, cómo son sus casas. Voyeur total.
Todo lo sucedido en Bonn está teniendo mucha repercusión en los medios, y a mí en lo personal me está dando gratísimos resultados que enumero aquí:
- Mención en The Guardian (¡uno de mis periódicos favoritos!)
- Entrevista en la Deutsche Welle
- Felicitación de La Propaladora
- Rebote de la noticia en Strange Attractor y Periodismo Ciudadano
- Crónica de mi colega y amiga Paula Carri en Aryentina



Tengo una amiga que un día, a los treinta y tantos, decidió encontrar al hombre de su vida en lugar de seguir esperándolo. Se puso a dieta, renovó su vestuario, se cambió el corte de pelo y se registró en una página web de encuentros. En tres meses tuvo doce citas.
“El próximo mes de julio mi bólido, una irreductible Vespa de 200cc, y yo nos embarcaremos en una nueva aventura (…) Atravesaremos los confines de Europa para dar con nuestras narices en el corazón de Asia (…) Nuestro destino final, Mongolia. Así, atravesaremos parajes inhóspitos, cuyas carreteras no han sido rehabilitadas desde tiempos del mismo Khan. ¿Miedo? Mucho. ¿Ganas? Más”. Así comienza a relatar su aventura el joven madrileño Jaime Adán. Participa del Mongol Rally 2007, cuarta edición oficial de una carrera benéfica creada en 2001 por dos jóvenes de Bristol que decidieron ir al lugar más exótico y lejano que se les ocurrió a bordo de su fiel Fiat 126.
El uruguayo Mario Nelson Sabah y sus hijos Ismael y Matías recorrerán el mundo durante dos años a bordo de una vieja 












