Si ya supiera como “musicalizar” este blog, pondría aquí la canción “A brisa do coracao”, cantada por Dulce Pontes. Y luego sí escribiría sobre Portugal.
Una amiga me dijo hace unos años que se operó el pecho porque no soportaba verse aquello caído cuando se contemplaba ante el espejo. También por detrás se le empezaban a notar los años –confesó- pero, como ella no podía verlo, era como si no existiera.
Aunque le demos la espalda, Portugal está allí y no se desenvuelve en forma silenciosa y apagada como muchas veces creemos. Por el contrario, vibra al ritmo de sus calles empedradas, sus magnificas playas de acantilados, sus velocísimas autopistas, sus damas de negro y guapos galanes, sus azulejos y mosaicos, su excelente literatura y su reluciente sol ibérico. Compartimos historia y presente con indiferencia.
El turismo y la cultura son aceitadas y placenteras vías para el acercamiento entre países y el conocimiento mutuo. Con respecto al primero, Portugal es una opción cercana, económicamente conveniente y muy acertada. En cuanto a su oferta cultural, acceder a ella demanda más esfuerzo, ya que llega muy poco de su producción a España. El idioma es solo una de las complicaciones añadidas.
Hace unos días estuvo en territorio manchego el actor portugués Nicolau Breyner (foto). Habló de sus películas, de su trayectoria en teatro y televisión y también de su país. Dijo que España y Portugal “son hermanos que se ignoran”.
Con el fin de reconciliarlos, o al menos mediar para que retomen las conversaciones, la Embajada de Portugal en España está organizando para octubre una amplia muestra de la cultura portuguesa en Madrid. Una oportunidad para girarnos y mirar.
Canta Dulce: “el secreto a descubrir está escondido en nosotros…”

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