Existe gente que lee un libro y luego lo tira. Para que otros lo lean. Son los seguidores del bookcrossing (algo así como “cruce de libros”), un fenómeno mundial de gran crecimiento en España en los últimos años, donde tiene ya casi 25.000 miembros registrados.
La idea básica es compartir el amor por los libros a través del intercambio gratuito, que puede ser organizado (mediante círculos de lectura) o depender de la casualidad: se deja un libro en un monumento, al pie de un árbol, en un banco de plaza o en la mesa de un bar para que se lo lleve quien lo encuentre.
Este movimiento tiene mucho que ver con la confianza en la bondad humana, ya que los que “liberan” libros lo hacen esperando que el siguiente lector haga lo mismo después de leerlo y que de esta forma continúe el “viaje” del ejemplar. Lo cierto es que funciona en muchísimos casos.
El itinerario se va siguiendo por internet, gracias a un código de identificación que se le pone a cada libro antes de liberarlo y que hay que introducir al encontrarlo. Hay libros andariegos que han dado la vuelta al mundo. Y otros que, tras recorrerlo, volvieron a la ciudad en donde fueron liberados varios años después.
Los bookcrossers leen todo tipo de libros, se comunican mediante foros y correo electrónico y realizan encuentros para conocerse y promocionar esta actividad. La tercera de estas reuniones se llevará a cabo, durante el Puente del Pilar (12 al 15 de octubre), en Sevilla. Además de talleres y seminarios, los bookcrossers españoles harán una liberación masiva de libros: más de 500 ejemplares se repartirán el sábado 14 por todo el Parque de María Luisa, a la espera de otros tantos lectores solidarios que los acompañen durante otro trecho del camino.

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