La historia comenzó cuando, a principios de este año, se publicó en México un libro llamado “Los misterios de La Ópera”, firmado por un tal Emmanuel Matta. También es posible que todo empezara un poco antes, en alguna mente brillante del equipo de marketing del sello editorial Plaza y Janés. La cuestión es que esos “misterios operísticos” dieron vida casi simultánea a otro misterio, este real y de derivaciones sorprendentes. Es como si la novela original –estructurada en base a seis relatos policiales con un cantante lírico devenido detective como protagonista- hubiese actuado como una piedra plana arrojada con pericia sobre el lago del mundillo literario: las ondas concéntricas que ha generado el choque contra la superficie mediática aumentan en tamaño y espectacularidad a medida que se alejan del ágil objeto que las provocó.
En este caso la segunda historia, la que no está en las páginas del libro sino en todo lo que sobre él se escribe, habla de un autor consagrado enmascarado bajo el pseudónimo de Emmanuel Matta, a la sazón también el nombre del protagonista de la novela. Este apelativo varonil, afectado, rotundo y redundante podría –dicen los rumores, trascendidos y apuestas- servir de escondite para el colombiano Gabriel García Márquez, el mexicano Jorge Volpi o su compatriota Carlos Fuentes.
Existen otros ingredientes jugosos en este misterio. Uno de ellos es que la editorial sacó al mercado la inusual tirada de 25.000 ejemplares, más propia de un best-seller que de un libro de autor desconocido, y que la acompañó de una importante campaña publicitaria en la que se hablaba de esta obra como de un “divertimento” de un escritor de prestigio. También se apunta que el autor debe ser mexicano o conocer muy bien ese país, en vista de las abundantes y certeras descripciones que hace y del lenguaje que utiliza.
Pero lo más sorprendente es que un diario local, el Milenio, llegó a encargar una investigación para determinar quién es el verdadero autor de “Los misterios de La Ópera”. Pues bien, los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México aseguran que “hay certeza de un 95 por ciento de que Fuentes es el autor de la novela”. Los especialistas se muestran convencidos gracias a los resultados de un método que analiza las coincidencias estilísticas y lingüísticas entre distintas obras literarias, conocido como Ley de Zipf, y tras estudiar “El instinto de Inés”, “Las buenas conciencias” y “Viendo visiones“, todas de Fuentes. Él niega ser Matta.
Un último apunte: el título del libro es casi idéntico al que publicó en 1997 el aragonés Javier Tomeo: “Los misterios de la ópera”.

Anuncios