Tengo un amigo que colecciona rotundas devociones por actrices de carácter, evidente fortaleza y gran inteligencia, aquellas que demuestran una sensibilidad extrema aunque no demasiado femenina, poseen una mirada desafiante y rasgos bien definidos. Estas mujeres no suelen destacar por su belleza física, pero para él son más apetecibles que un humeante café con leche en una fría mañana de domingo.
En su lista figuran entre otras Sigourney Weaver, Jodie Foster, Julie Christie y, a partir de ahora, también Toni Collette.
La australiana había empezado a ganarse un lugar tras protagonizar “La boda de Muriel” y terminó de hacerse un hueco en este peculiar altar cinematográfico con su papel en “Little Miss Sunshine”.
Pero además Collette aportó un regalo revelador en agradecimiento, que fue el descubrimiento de su nueva faceta como cantante y aún mejor compositora.
Tras una década escribiendo canciones en las pausas inherentes a la actuación, la intérprete de “Sexto sentido” acaba de sacar su álbum debut: “Beautiful awkward pictures”.
Este disco –que según dice “es como una persona tranquila, que te gusta más a medida que la vas conociendo mejor”- reúne once baladas intimistas y poéticas interpretadas con voz susurrante y desafectada.
El disco fue producido en forma independiente por la actriz y su marido, el músico Dave Galafassi, acompañados por la banda “The finish”. Una perlita.

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