Busque a una famosa escritora de best-sellers de suspenso y ciencia ficción. Convenza a productores con mucho dinero para invertir. Contrate a actores famosos, buenos y respetables. Hable del fin del mundo, de las catástrofes ambientales, de la inmigración y de la represión. Añada una cuidada fotografía, un ritmo ágil, algo de intriga y clima de persecusión desesperada. Y haga una excelente película.
Es lo que ha conseguido el director mexicano Alfonso Cuarón (“Y tu mamá también”, “Harry Potter y el prisionero de Azkabán”) con “Hijos de los hombres” (“Children of men”), basada en un libro de P.D. James.
Encabezan el reparto de esta magistral fábula sobre la humanidad un convincente Clive Owen, una fugaz Julianne Moore y un genial y sorprendente Michael Cain, tres soñadores inmersos en un mundo sin niños y, por tanto, sin futuro.
La lucha por conservar la última gota de esperanza guía a los protagonistas de una película que -ayudada por una buenísima selección de canciones y una realización magistral- entretiene, emociona e, incluso, maravilla.

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