“Creo que los dos tenemos miedo de lo mismo. Y por una misma razón. Nunca hemos conseguido, ninguno de los dos, entrar en la vida. Estamos colgando del lado de afuera, por mucho que hagamos, convencidos de que nos vamos a caer en el próximo tumbo.
(…)
Estaba en algún lugar; para regresar de la nada había atravesado vastas regiones. En el centro de su conciencia había la certidumbre de una infinita tristeza, pero esa tristeza lo reconfortaba porque era lo único que le resultaba familiar.”

De El cielo protector, Paul Bowles (1910-18 de noviembre de 1999).

Conocí a Paul Bowles de la mejor forma en que se puede descubrir a un escritor: leyendo uno de sus libros. Fue justamente “El cielo protector”, hallado por casualidad en una biblioteca ajena.
La novela me embriagó. Junto con su protagonista, Kit, yo también descubrí dentro de mí un camino paralelo, peligrosamente tentador y cercano.
Hoy se cumplen siete años de la muerte de Bowles en Tánger, ciudad donde vivió sus últimos años y donde recibía, cuando estaba de humor y casi siempre tumbado en su cama -como Onetti al otro lado del océano-, a quien golpeara a su puerta.

Más sobre Paul Bowles en:

http://www.paulbowles.org
http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Bowles

Documentales:

“Tánger, esa vieja dama”, de José Luis López Linares y Javier Rioyo.
“Let It come down: the life of Paul Bowles”, de Jennifer Baichwal.
“Night Waltz: the music of Paul Bowles”, de Owsley Brown.

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