Un gigantesco imán, el más grande construido por el hombre, vigila desde hace unas horas el universo.
Sus poderosas ondas intentarán desentrañar sus misterios, averiguar de qué está compuesto el 96 por ciento que aún desconocemos y revelarnos cómo fue la genésis del mundo tras el Big Bang.
El electroimán está ubicado en Ginebra, Suiza, sede del Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), y forma parte de una iniciativa mucho más ambiciosa para crear el mayor acelerador de partículas del mundo.
Unos 1.800 científicos de 165 universidades y laboratorios de 35 países trabajan en este proyecto, que será puesto en marcha en su totalidad el próximo año.
El imán que desde Ginebra intenta succionar los secretos del universo tiene ocho bobinas de 25 metros de largo y cinco de ancho cada una y cien toneladas de peso.

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