Lo que hace años parecía el presagio tremendista de fanáticos ecologistas es ya una realidad irremediable y demoledora: hemos modificado el clima de nuestro planeta. Lo certifica -por si no eran suficientes las numerosas señales visibles, los pronósticos y las advertencias- el próximo informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático.
Los 2.500 científicos convocados por Naciones Unidas que lo han elaborado señalan que el cambio es prácticamente irreversible y se debe al efecto invernadero. La principal consecuencia es el notorio ascenso de las temperaturas, del que devienen múltiples alteraciones y desastres naturales.
Aquí en España el que se está despidiendo ha sido el año más caluroso de la historia y el anterior nos trajo una sequía preocupante. De eso hablan los científicos. Los cambios climáticos que el hombre provoca con su abuso de los recursos y su irresponsabilidad vuelven a él, más temprano o más tarde, como un bumerán cargado de catástrofes medioambientales.
También en Mongolia se viven ya las consecuencias de esta tragedia. El país asiático sufre desde hace un tiempo graves sequías y el recrudecimiento de sus durísimos inviernos, a lo que se suma una situación política y económica que ha complicado la forma de vida de las poblaciones nómadas y ha generado miles de sin techo, muchos de ellos niños y ancianos que viven en los conductos de calefacción subterráneos de las ciudades.
El Projecto Dulaan fue creado por tres organizaciones estadounidenses para ayudar a esas personas. Dulaan significa “calor” en mongol y es justamente eso lo que se envía por medio de esta iniciativa: calor físico y humano.
El primero, tangible, llega en forma de mantas y todo tipo de ropa y complementos de abrigo tejidos a mano, en dos agujas o a crochet, con estilo, materiales, diseño y colores a elección.
Para la campaña 2007 las prendas deben ser enviadas, antes del 1 de julio, a esta dirección. Allí serán clasificadas y remitidas a la helada Mongolia justo a tiempo para los meses más crudos, cuando se llega a los cuarenta grados bajo cero durante la noche.
Junto con esa ropa tejida en forma artesanal y solidaria -que les permitirá a sus usuarios ir al trabajo, a la escuela o simplemente sobrevivir- también les llegará a los mongoles el cariño puesto en ellas. Tan importante como el dulaan.