No son fotografías ni dibujos. Son esculturas. Las hace el australiano afincado en Inglaterra Ron Mueck, quien comenzó su andadura como experto en efectos especiales para cine.


La obra que lo hizo famoso fue “Dead Dad” (padre muerto), una reproducción a escala reducida y realizada en silicona del cuerpo de su propio progenitor fallecido, en la que además utilizó por única vez su pelo.
Muy conocidas son también las gigantescas esculturas de una mujer embarazada (“Pregnant Woman”, adquirida por la Galería Nacional de Autralia) y de un niño en cuclillas (“Boy”).
Mueck reproduce el cuerpo humano hasta en sus más mínimos detalles y pone especial hincapié en que las obras sean lo más perfectas posibles desde todos los puntos de vista.
Ha expuesto en la Galería Nacional y en la Real Academia de las Artes de Londres, en la Bienal de Venecia y recientemente participó del Festival de Edimburgo. Ahora, parte de su producción se muestra, hasta el 7 de febrero, en el Museo de Brooklyn, en Nueva York.

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