El 30 de enero de 1948, un fanático simuló inclinarse ante el anciano indio al que todos veneraban para disparar la pequeña pistola que guardaba en su bolsillo. Los tres impactos de bala causaron la muerte en el acto del Mahatma,
Mohandas Karamchand Gandhi
, de 78 años.

Recién a finales del año en que Gandhi fue asesinado se proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se empezó a hablar en gran parte del mundo de los derechos inherentes al hombre, sin los cuales la vida resulta miserable e indigna. Sin embargo, eso era lo que predicaba, desde hacía más de cinco décadas, este esmirriado y pacífico, pero nunca sometido, abogado indio. Su lucha fue religiosa porque vivía en un país dominado por los fanatismos, en donde la vida de cada niño que nacía estaba determinada de antemano por la casta y el credo de sus padres. Así, el destino de paria o de privilegio era irreversible y, para los primeros, estaban reservados los peores maltratos y bajezas. Gandhi intentó revertir esto sin confrontarlo con más violencia, sino a través del amor, la resistencia pacífica y la educación e información del pueblo. Quizás no logró eliminar el odio, pero sí despertar la conciencia de la humanidad.
Historia de un niño bien
Mohandas Karamchand Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en Porbandar, en la península india de Kathiawar. Su familia pertenecía a la casta de los banya, una subdivisión de la casta de los vaisya, la tercera en orden de importancia de las cuatro castas originarias, cuyos miembros se dedicaban a los negocios. Justamente, Gandhi significa “especiero”, porque a eso se dedicaron sus antepasados. Sin embargo, en las últimas generaciones los Gandhi habían ocupado cargos en la corte de Kathiawar. La familia era de religión vaishnava, una secta hindú que tiene particular devoción por Vishnú, pero que también está influida por el jainismo, cuyos practicantes predican la sinceridad y el respeto estricto por todas las formas de vida.
Desde pequeño, Gandhi se tomó la religión como algo muy íntimo, lo cual lo llevó a pronunciarse a favor de la tolerancia religiosa y a investigar otros cultos y creencias. Los primeros contactos que tuvo con el mundo occidental se dieron en Londres, adonde fue enviado a estudiar a los 18 años. Luego de tres años obtuvo la habilitación para la profesión de abogado y la confirmación de su identidad como indio, con costumbres y realidades totalmente diferentes de las de sus compañeros ingleses. Gandhi estaba casado desde los 13 años y ya era padre cuando estudiaba en Londres.
Su lucha
A su regreso, Gandhi aceptó ir a trabajar a África del Sur. Allí se enfrentó por primera vez con las injusticias a las que eran sometidos los inmigrantes indios y comenzó a organizar la resistencia a través de la distribución de panfletos, los discursos y las reuniones con las autoridades de Pretoria. Sus reclamos siempre fueron concretos y sensatos, e iban unidos de principios morales que consideraba irrevocables. Durante su campaña fundó el National Indian Congress, un periódico (el Indian Opinion) y dos colonias agrícolas. En esa época comenzaron sus ayunos y, en 1906, hizo voto de castidad de común acuerdo con su mujer, Kasturbai. Ese mismo año convocó a la primera satyâgraha, que significa literalmente “fuerza de la verdad”, o la lucha política “de la espada refulgente del autosacrificio”, como él mismo la describió. La iniciativa, que significó para Gandhi encarcelamientos, destierros y maltratos, finalizó en 1914 con la admisión, por parte del gobierno sudafricano, de los derechos de los indios.
Gandhi volvió entonces a la India, donde empezó una nueva campaña a favor de los campesinos y contra las medidas restrictivas a la libertad personal que mantenían los ingleses aún después de la guerra. El líder indio proclamó la desobediencia civil y llamó a realizar un satyâgraha precedido por un día de ayuno y plegaria. Grandes multitudes respondieron al llamado, pero la violencia no había sido claramente descartada y miles de manifestantes murieron al enfrentarse con la policía.
En 1924, agotado por los fracasos y exhausto luego de dos años de cárcel, Gandhi se retiró de la actividad política. Sin embargo, cinco años después retomó su tarea y declaró que el objetivo sería ya lograr la total independencia. Luego de pasar por más arrestos, ayunos y campañas de desobediencia civil, logró la aprobación de algunas medidas beneficiosas para los indios.
En 1942 su mujer murió en la cárcel y, finalmente, el 15 de agosto de 1947, se proclamó la independencia de la India y Pakistán. Gandhi se había opuesto a la división de la ex India Británica y las matanzas entre hindúes y musulmanes en la frontera entre los dos nuevos países le dieron la razón a sus advertencias. El Mahatma intentaba frenar la violencia entre hermanos cuando, la noche del 30 de enero de 1948, fue atacado a balazos por el militante extremista hindú Nathuram Godse. Gandhi cayó murmurando “¡oh, Dios!”.

Algunas frases de Gandhi:

“La no violencia, el amor, es la luz a la cual se me ha aparecido la verdad: y la independencia no es más que parte de esta verdad”.

“La religión debe impregnar todos nuestros actos. Entendida de este modo no se identifica con ninguna secta. Es esencialmente la fe en un orden moral que gobierna el universo. Trasciende al hinduismo, al islamismo y al cristianismo. No los sustituye, pero los armoniza y les da un contenido de verdad”.

“No se puede alcanzar y realizar la verdad sin sumergirse e identificarse con el océano infinito de la vida. No puedo eximirme de servir a la sociedad ni podría hallar la felicidad en otra cosa…Por ello, mi devoción por la verdad me ha llevado al campo de la política”.

Reportaje publicado originalmente en la revista Magazin Semanal, Buenos Aires, enero 2000.

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