Un locutorio gratuito en la Plaza Colón, fotografías de “accidentes urbanos” situadas junto a cada uno de ellos, post-it gigantes pegados en la fachada de un edificio, instantáneas casi calcadas de la realidad que ocultan o reemplazan, un altavoz soltando palabras y sonidos que dejan oradores anónimos en una lejana calle transitada…Estas son sólo algunas de las propuestas artísticas que, gracias al programa Madrid Abierto, invadirán la capital española a partir de mañana.

Según explica su director, Jorge Díez, “Madrid Abierto sigue en esta tercera edición tratando de profundizar en una actividad artística entendida como una práctica de activación y de interacción con otros agentes, procurando ofrecer al conjunto de los ciudadanos otras miradas y otras propuestas de participación que las realizadas en los espacios habituales del museo, la galería, el centro de arte o la feria”.
A esta convocatoria –de la que se podrá disfrutar hasta el 26 de febrero- se presentaron 595 proyectos de todo el mundo, de entre los cuales se escogieron diez propuestas. Son “Accidentes urbanos”, de las argentinas Virginia Corda y María Paula Doberti; “Speakthere!”, del estadounidense Nicole Cousino en colaboración con su compatriota Chris Vecchio; “Post it”, de la madrileña Chus García-Fraile; “Pulsing Path-ambiguous vision” del sueco Gustav Hellberg; “Blend out” de la dupla ítalo-alemana Lorma Marti; “Ouroboros” del cubano Wilfredo Prieto; “Remolino”, de la barcelonesa Tere Recarens; “Translucid view”, del holandés Arnoud Schuurman; “Reality Soundtrack”, del esloveno Tao Vrhovec, y finalmente “Locutorio Colón”, del grupo de artistas integrado por los asturianos Maki Portilla-Kawamura y Key Portilla-Kawamura, el japonés Tadanori Yamaguchi y el iraní Ali Ganjavian.
El eclecticismo de Madrid Abierto es una de sus características fundamentales. Lo advierte Díez, quien llega a asegurar que ese “carácter abierto de la convocatoria, y la creciente respuesta a la misma, es un valor a conservar, aunque sea en detrimento de un discurso artístico más articulado”. Pese a esa ausencia deliberada de una temática definida y de un articulado explícito, muchas de las instalaciones que invadirán por estos días Madrid se refieren a la comunicación (y a la incomunicación) en las grandes urbes, y todas ellas promueven la participación activa del espectador y alientan el intercambio de ideas y experiencias.
La novedad que presenta este año Madrid Abierto es la realización de mesas de debate, el viernes y sábado próximos, en la Casa Encendida. Se hablará allí del criterio de selección que se sigue en esta muestra madrileña, del efecto que provocan las obras en los viandantes desprevenidos, de la motivación de los artistas callejeros y de los alcances y significados de estas inesperadas irrupciones de belleza, pensamiento, provocación e imaginación en el espacio público.

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