Voy a sumarme al apagón. Está programado para hoy, entre las 19:55 y las 20:00 (hora española), como medida de protesta por el cambio climático. La propuesta surgió del grupo francés Alianza por el Planeta y despertó el apoyo de otras organizaciones europeas similares. Se escogió este primer día de febrero porque hoy se presentará en París un nuevo informe de las Naciones Unidas que confirma las peores predicciones de los ecologistas, aquellos “fanáticos exagerados” que alertaban ya hace décadas sobre cambios irreversibles en el clima provocados por la acción humana.
Voy a sumarme al apagón porque es una forma de expresar nuestra honda preocupación por el planeta y porque quiero que esos cinco minutos de oscuridad y silencio se conviertan en una llamada ciudadana estentórea y contundente que obligue a los países a comprometerse en este asunto.
Muchas personas pueden argumentar que esta acción no tendrá ningún efecto concreto y se quedará en una protesta más de un puñado de soñadores sin poder para cambiar las cosas. Es verdad. Los mayores culpables de esta situación climática son los gobiernos y las grandes industrias contaminantes. Pero nosotros, cada uno de nosotros, no nos podemos quedar de brazos cruzados. Debemos exigirles cambios a ellos y a la vez aportar nuestro granito de arena cotidiano, que se sumará al esfuerzo de muchos otros y terminará convirtiéndose en un inmensa playa dorada. Y el que, con su ejemplo, educará a nuestros hijos en el cuidado de su entorno.
Es un esfuerzo diario que se agrega a nuestras obligaciones y que cuesta mantener en el tiempo, pero que no podemos seguir eludiendo.
El apagón de esta tarde sí, será simbólico. Pero a veces los símbolos ayudan a despertar más conciencias y sirven para sumar nuevos luchadores a una causa en la que se nos va la vida.

Anuncios