Alain Robert, más conocido como el Spiderman francés, congregó a una multitud, el pasado sábado, en Abu Dhabi. Miles de curiosos siguieron con nerviosismo (y, probablemente, tortícolis) su escalada solitaria al edificio más alto de la ciudad: una subida de 185 metros a base de manos y pies, y sin ningún tipo de mecanismo de seguridad en caso de una caída.
Y de eso sabe bastante, ya que tiene un 60 por ciento de discapacidad como producto de dos accidentes que tuvo en su juventud mientras entrenaba. Además, Robert sufre de vértigo crónico.
Pese a todo, el Spiderman francés ha recorrido medio mundo en busca de los edificios más altos y representativos. Fue arrestado varias veces y otras hizo sus asombrosas demostraciones para juntar fondos o simplemente llamar la atención hacia alguna causa humanitaria.
Robert es un ejemplo de determinación, voluntad y esfuerzo. Y también de obcecación e intrepidez.
Dice que descubrió lo que se convertiría pronto en su pasión y luego en su profesión de pequeño, cuando vio a unos hombres escalando montañas en la película La neige en deuil, basada en la novela del escritor galo Henry Troyat.
Hoy Robert es una celebridad y una eminencia en el tema. Ha publicado varios libros y, en medio de su agenda de escaladas internacionales, se dedica a impartir cursos, talleres y conferencias.

“El hombre se crea sus propios límites, pero somos todos capaces de superarlos para alcanzar nuestros objetivos. Basta descubrir esta capacidad y saber cómo desarrollarla”. Alain Robert.

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