Harper Lee publicó un único libro en su vida. Sin embargo, está considerada como una de las novelistas estadounidenses más importantes y su obra es un clásico y un best seller desde que salió, hace cuarenta y siete años, hasta la actualidad. Se trata de Matar a un ruiseñor, novela que a su autora le supuso el Premio Pulitzer en 1961 y una tremenda notoriedad a la que desde entonces intenta escapar rechazando entrevistas y abandonando solo en muy contadas ocasiones su pueblo natal, Monroeville, en Alabama.
También en Alabama se sitúa la historia de Matar a un ruiseñor. Allí viven durante la Gran Depresión la pequeña Jean Louis Finch -llamada por todos Scout-, su hermano Jem y su padre, el riguroso abogado Atticus Finch. En la novela, una Scout adulta recuerda aquellos años dejando hablar sin contención a la pícara y rebelde niña que fue y que vivió muy de cerca un sonado caso judicial que conmovió a la prejuiciosa y racista sociedad sureña de la época.
Con un argumento sencillo y los recursos aparentemente escasos que se suelen asignar al lenguaje y la mentalidad de una niña, Lee supo construir un libro cautivante y ameno, en el que hay costumbrismo, intriga policial, historia, psicología infantil, aventuras e incluso misterio.
Tal fue su acierto que pronto la historia pasó a la gran pantalla de la mano del director Robert Mulligan en una memorable película galardonada con tres Premios Oscar en 1962 y protagonizada por Gregory Peck* en el papel de Atticus Finch y Mary Badham como Scout.
La novela, por su parte, fue catalogada como autobiográfica, pues el padre de Lee era abogado y ella misma estudió Derecho, aunque no llegó a terminar la carrera. La escritora, no obstante, siempre ha rechazado estas ideas. Tal vez su negativa a analizar la génesis de su obra se deba a que cuando estaba en la cresta de las olas la salpicaron maliciosos rumores de que había recibido algún tipo de ayuda en la trama o la escritura del libro por parte de su colega y amigo Truman Capote.
El propio Capote jugó a la ambigüedad –cómo no- sobre este asunto, pues la mayoría de las veces lo descartó en forma tajante pero otras prefirió mostrarse algo intrigante. Tal vez era su manera de vengarse amigablemente de la habilidad con la que Lee supo sacarle provecho a sus recuerdos infantiles. Recuerdos que en parte eran compartidos, ya que ambos crecieron en el mismo pueblo y todo apunta a que el niño del libro llamado Dill, compañero de juegos de los hermanos Finch durante los veranos, está basado en el pequeño vecino Capote.
Esa amistad se prolongó más allá de la infancia y fue vital más bien para él. Tras publicar Matar a un ruiseñor Lee acompañó al escritor a Kansas para ayudarlo en la investigación del caso policial que derivó en su consagrada novela A sangre fría, que dedicó a su acompañante y asistente. Esta etapa en la vida de ambos está muy bien narrada en la oscarizada Capote, película en la que la actriz Catherine Keener interpreta a una discreta y servicial Lee justo antes de ser famosa.
La escritora jamás imaginó que eso ocurriría: “Nunca esperé ninguna clase de éxito con Matar a un ruiseñor. Esperaba más bien que tuviera una rápida y piadosa muerte a manos de los críticos, pero también, de alguna manera, deseaba que a alguno le gustara lo suficiente como para darme ánimos públicamente”.
Hay quien dice que la notoriedad la abrumó y extinguió prontamente su talento literario. Otros, más románticos, preferimos creer que, tras intentarlo, Lee se dio cuenta de que jamás volvería a escribir nada tan bueno ni tan logrado, y ante la perspectiva de dar vueltas en torno a la misma idea o decepcionar a quienes soñamos a través de los inocentes y perspicaces ojos de Scout, prefirió dedicarse a contemplar los juegos de los niños de Monroeville y evitar que alguno pudiera, sin saberlo, cometer el pecado de matar a un ruiseñor.

Harper Lee cumplirá 81 años el próximo 28 de abril.

* La escritora desarrolló una gran amistad con Gregory Peck y toda su familia, con la que sigue manteniendo contacto. De hecho, un nieto del actor se llama Harper en honor a ella.

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