Las fotos corresponden a la función del sábado de Night of The Proms, en el Palacio de Deportes de Madrid.
Fue el estreno en España de esta modalidad de conciertos, muy populares en el resto de Europa desde que se crearon en Bélgica, hace más de veinte años.
Night of The Proms consiste en la fusión entre música pop-rock y clásica, con grandes artistas en su repertorio.
Lo que sigue es la crónica completa del concierto -que incluyó a Mike Oldfield, Ana Torroja y Tears for Fears, entre otros- fue publicada originalmente en eblog.

Night of The Proms en Madrid

Anoche en Madrid, el pop y el rock se unieron a la música clásica en un apasionado, colorido y sublime encuentro de tres horas de duración. Fue en Night of The Proms, un concierto de fusión que hace furor en otros países europeos desde que se celebró por primera vez en Bélgica, en 1985, y que para su debut en España escogió dos únicas funciones este fin de semana en Valencia y en la capital del país. Los encargados de este estreno, y de unir en perfecta armonía ambos géneros musicales, fueron Mike Oldfield, Tears for Fears, Ana Torroja (ex Mecano), Chico & The Gypsies, Rosa Cedrón (ex Luar na Lubre), John Miles y Tony Henry, secundados por el coro Fine Fleur y la magistral orquesta sinfónica Il Novecento bajo la batuta de Robert Groslot.
El recital se celebró en el modernísimo espacio del Palacio de Deportes, un estadio cubierto enclavado en el exclusivo Barrio de Salamanca. Hasta allí llegamos, a las nueve de la noche, los asistentes a un evento que tuvo muy poca promoción. Tal es así que no se vieron carteles por la ciudad, ni en la prensa ni tan siquiera en el propio recinto, y aunque en principio esta estrategia parece inexplicable, tengan por seguro que el boca a boca generado por quienes tuvimos la suerte de asistir anoche a Night of The Proms ahorrará muchos esfuerzos e inversión a los organizadores de la edición 2008.
El formato se basa en la alternancia y la mezcla entre música en apariencia muy diferente, el pop-rock y la clásica, pero que una vez juntas no hacen más que enriquecerse mutuamente. La orquesta y el coro sirven en este caso de acompañamiento y de nexo de unión entre una y otra actuación, en la que cada grupo o solista interpreta sus grandes éxitos pero también se presta a experimentar en géneros que le son ajenos y junto a otros artistas.
Este carácter experimental permitió ver anoche, por ejemplo, al versátil pianista y guitarrista inglés John Miles cantando a dúo con el tenor escocés Tony Henry, o a uno de los guitarrista de The Gypsies acompañando al primero en un tema de Alan Parsons. También a los miembros de la orquesta bailando y al público danzando al son de los valses, siguiendo con las palmas los acordes de Stravinsky o coreando fragmentos de El Barbero de Sevilla, de Rossini.
No obstante, los momentos más esperados de la noche se iniciaron con la rumba de Chico & The Gypsies, quienes demostraron haber tomado con derecho el testigo a Gipsy Kings, y la deslumbrante aparición de Ana Torroja montada sobre una pequeña tarima redonda con la que iba abriéndose paso entre el público del campo. Un artilugio que estuvo a juego con el espectacular diseño de luces que se vio en el show -un componente más de la cuidada coreografía y escenografía- pero que, en el caso de la ex solita de Mecano, no sirvió para ocultar su evidente, y decepcionante, deterioro vocal.
Quienes sí brillaron, arrancando aplausos, gritos y coros espontáneos del público, fueron Tears for Fears, con Sowing the seeds of love, Shout y Everybody wants to rule the world, y el gran Mike Oldfield, éste último de vuelta en Madrid tras ocho años de ausencia, según él mismo contó en un castellano perfecto y valiéndose de un papel que llevaba en un bolsillo de la chaqueta. Junto al creador de Tubular Bells se presentó la gallega Rosa Cedrón, quien interpretó magistralmente Moonlight shadow y To France a expreso pedido de Oldfield.
Night of the Proms inició anoche la que será una larga y exitosa andadura en España. Ahora puedo explicar por qué genera tanto entusiasmo en el resto de Europa (es la gira más grande del mundo por número de conciertos y cantidad de asistentes) y espero que el fenómeno pronto llegue también a América. Se trata, sin duda, de una oportunidad única para participar de un concierto diferente, variado y novedoso, con grandes artistas que parecen gozar y divertirse con el cambio y que hacen las veces de embajadores de la música clásica de una manera décontracté y casi casual. La mejor, seguramente, para acercarse a la cultura y para descubrir los placeres del mundo.

Laura Pintos


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