En Argentina se llama “gualicho” a un hechizo, conjuro o embrujo, de manera que se dice: “Fulano me hizo un gualicho” o “debo tener un gualicho porque no me salen las cosas”.
El significado actual no está muy lejos del original, pues Gualicho era el espíritu del mal para los indios pampas, un juguetón personaje celestial que sin embargo vive, gozosamente, entre los hombres.
Lo cuenta así el escritor y músico Alejandro Dolina:

Los indios pampas no podían llegar al Paraíso; el camino entre el Cielo y la Tierra, que en realidad era la Vía Láctea, fue cerrado para siempre a causa del siguiente suceso: Cha Chao el viejo, el creador del mundo, solía bajar del Cielo para entretenerse en la pampa. Una tarde de puro aburrido amasó con barro unos muñequitos que se le parecían lejanamente, como si fueran una caricatura de la divinidad. Su hermano Gualicho, el espíritu del mal, resolvió jugar una broma y sopló sobre aquellas figuras irrisorias, con ese soplo les dio vida y así nacieron los hombres. Cuando advirtió lo sucedido, Cha Chao se espantó y huyó al Cielo, con su facón cortó la galaxia y aisló para siempre la región celestial. Desde entonces Cha Chao vive solo sin que parezca importarle demasiado el género humano; en cambio Gualicho, el espíritu del mal, el demonio, se quedó en el mundo con los hombres y recibe de ellos toda clase de homenajes.
Aún quedan señales de aquel episodio en este cielo que nos cobija; aún queda la huella de un ñandú* que en la confusión quiso seguir a Cha Chao al Cielo y esa huella es la Cruz del Sur. Y también puede verse la marca de las boleadoras que el dios indiferente le arrojó al ñandú, y esa marca es la constelación del Centauro. De manera que de las cosmologías vistas esta es la única que ofrece algunas pruebas…

Este fragmento pertenece a un artículo elaborado por Dolina para la recomendable Revista Seda, bajo el título Cielos, infiernos y paraísos: el más allá según lo concibieron diferentes culturas [1].
Se puede leer completo AQUÍ.

* Ave corredora americana, muy veloz, que habita las grandes llanuras, se alimenta de plantas e insectos y anida, como el avestruz, en depresiones del terreno (RAE)

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