En un paso más hacia el natural desarrollo de los blogs como género periodístico-literario (al estilo de las columnas de opinión en prensa), llegan al mercado las primeras antologías bloggeras.
Se trata de tres libros que recopilan los posts publicados por los escritores Marcelo Figueras, Félix de Azúa y Santiago Roncagliolo en sus respectivos blogs de El Boomeran durante el primer año de vida de este blog de bloggers del que ya se habló en Carpe Diem (aquí y aquí).
La novedad editorial le corresponde a Alfaguara.
En El año que viví en peligro, el argentino Figueras rescata “una aventura inolvidable, un año de palabras, de opiniones, de ilusión (…)Un encuentro simultáneo entre el escritor y sus lectores”.
Por su parte, Azúa presenta los escritos de su blog -donde se formó una comunidad de lectores/comentadores con intensa vida propia, que se está convirtiendo en un fenómeno y justificaría un análisis aparte- bajo el título Abierto a todas horas. En este volumen, y “con la esperanza de mantenerse fiel a la verdad”, el escritor español ofrece “un retrato de sí mismo, su propia visión del paisaje social y literario actual”.
En el caso de Roncagliolo, este año de blog corrió paralelo al primero como ganador del Premio Alfaguara de novela, lo que le supuso una apretadísima agenda y lo llevó a bautizar su recopilatorio bloggero como Jet Lag. En él, el joven autor peruano quiso trazar “un puente aéreo entre el escritor y el autor que aparece en estas páginas como compañero de vuelo”.
Particularmente certera y reveladora es la dedicatoria que hace Figueras a los lectores/comentadores de su blog:

Desde que El Boomeran(g) zarpó, convivo a diario con una serie de personajes que, lo sepan o no, modifican mi vida. Gente como Serpiente Suya, y Enea, y Olga Trevijano, y Mayté/Palas y tantos otros, a quienes no conozco en persona pero con quienes converso más frecuentemente que con mis amigos de carne y hueso, leyendo los posts que cuelgan de mis textos. En algún sentido no existen, no sé cuáles son sus nombres verdaderos, ni dónde están, ni podría reconocerlos de cruzármelos en la calle. Pero para mí tienen entidad verdadera: son la gente que descubrí al iniciar esta aventura.

Tal vez él sea el único de los tres autores que comprende cabalmente que, aunque el mundo bloggero encierre muchas similitudes con otros géneros y medios, incluye un aspecto único y fundamental: la intensa interrelación que se plantea entre el autor y los visitantes. Estos últimos participan activamente a través de sus comentarios. Las palabras que dejan tras cada post lo completan, malinterpretan, amplían, critican o aplauden, pero siempre, tal y como lo reconoce Figueras, lo cambian. Y lo dotan de la movilidad propia, aunque etérea, que caracteriza al mundo virtual.

Anuncios