Seguimos en Londres y en tiempos lejanos: la cuestión es que quienes quieran viajar al pasado victoriano de la capital británica y encontrarse, tal vez, con el pícaro Oliver en una maloliente y fría esquina deberán esperar hasta finales de mayo. Y es que hasta el 25 de ese mes se ha pospuesto la inauguración del parque temático Dickens World -prevista en principio para el pasado viernes- debido a problemas técnicos.
La nueva atracción londinense -que demandó una inversión de más de 90 millones de euros- estará ubicada al sur de la ciudad en lo que fue el muelle naval de Chatham, donde pasó parte de su infancia el autor de David Copperfield, Canción de Navidad y Grandes Esperanzas pues allí trabajaba su padre como empleado.
Esta moderna recreación del húmedo y sombrío mundo real y literario de Dickens espera atraer a unos 300.000 visitantes al año, quienes, pagando una entrada de 37 euros los mayores y de 22 los niños, podrán entrar en réplicas exactas de casas, tiendas y hasta un orfanato, comer “menús victorianos”, conocer más sobre la vida y obra del escritor inglés y encontrarse con personajes típicos de su época -como los cazadores de ratas- y otros salidos de su prolífica imaginación -como fantasmas, insolentes huérfanos y malvados rufianes- caminando por las estrechas calles del nuevo parque.
The Dickens Fellowship, una asociación de seguidores del autor, asesoró a los responsables del emprendimiento para que fuera lo más fiel posible al universo dickensiano.

Más información en la página de Dickens World.

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