“Para traspasar el muro de tus limitaciones, para entrar al otro lado del espejo, para conocerte y conocer mejor a los demás. Para sobrevivir”.
Estas son las razones para leer de la escritora Ana María Matute.
La frase figura en un mapa de citas y argumentos distribuido hoy por las tiendas Fnac de toda España con motivo del Día del Libro.
La celebración en honor de Cervantes y de Shakespeare tuvo en Madrid una agenda cargada de actividades: libros colgantes en el Paseo del Prado, descuentos del diez por ciento en las librerías, mesas cargadas de obras en las aceras, tertulias y conferencias y la poética música de Sophie Auster (hija del escritor Paul Auster) en el Palacio de Correos.
La gente salió a disfrutar de este unánime festejo de la lectura, que coincidió además con el primer día veraniego del año. Tanto entusiasmo por los libros podría deberse a una manifestación más del espíritu consumista que nos mueve, a otro ejercicio de acumulación que lleve a apilar libros en los estantes como camisetas sin usar en los armarios. Sin embargo, las encuestas y los expertos aseguran que son falsos temores: en España se lee. Y hoy se notaba en la calle y en la mirada de los muchos cómplices que comparten el secreto.

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