Ayer, en la sección Dixit, dixerunt (arriba, a la derecha) recordaba el famoso dicho de Julio Verne: “Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad”. Y hoy se me presenta la más clara prueba de la tremenda perspicacia del autor de La vuelta al mundo en 80 días y Viaje al centro de la Tierra.
La primera parte, la de la imaginación, se remonta a octubre del año pasado, cuando en un arranque de lo que entonces me pareció fantasía pensé que podría hacerse un reality televisivo a la manera de Operación Triunfo pero literario. Imaginé una academia de escritores con incautos aspirantes al loable oficio tomando clases de gramática y ortografía y sudando la gota gorda en talleres de creación literaria, titulación y creación de personajes. Los novatos recibirían consejos de sus “profesores” (escritores consagrados, a ser posible muy premiados pero hasta entonces poco mediáticos) sobre la utilización de la tercera persona o cómo medirse en el uso de metáforas y adjetivos, y serían juzgados por el público hasta quedar sólo uno, el ganador, con un contrato asegurado en una editorial y un jugoso adelanto por los derechos de publicación de la obra. En mi osadía llegué incluso a elegir a Juan Marsé como director de la escuelita.
Ahora se cumple la segunda parte de la acertada frase de Verne, la que tiene que ver con la realización de lo imaginado por parte de terceros: la academia-concurso de escritores EXISTE. Justo en este momento hay doce aspirantes a obreros de la palabra compitiendo por unos 3.500 euros y la publicación de su trabajo en la revista universitaria Punto de partida. Cuatro de ellos, además, acaban de ser nominados por el jurado y se enfrentan esta semana a diversas pruebas escritas y al voto del público, en base a lo cual se decidirá quién es el primero en abandonar el certamen. 
El concurso se realiza en México, auspiciado por la Universidad Nacional Autónoma (UNAM) y se llama Caza de Letras. No ha llegado (aún) a la televisión, sino que se desarrolla por completo en internet, por lo que en lugar de reality se lo conoce como virtuality.
Los participantes -de entre 20 y 35 años, mexicanos o residentes en el país azteca- fueron elegidos de entre todos los postulantes por un jurado compuesto por los escritores Alberto Chimal, Álvaro Enrigue y Mónica Lavín, quienes a su vez se encargan de dictar las clases on-line, corregir los trabajos de sus doce discípulos y plantearles diferentes retos semanales que desembocan en la nominación para los de más pobre desempeño.
Caza de Letras se puede seguir en tiempo real en el portal oficial del certamen, a través del cual se puede acceder a los blogs de cada uno de los alumnos-concursantes, especie de escenario donde éstos publican todos los trabajos que realizan durante el virtuality. Allí también se pueden dejar comentarios y votar a los preferidos y a los nominados.
Por el momento, la favorita del público internauta es Lorena SanMillán, seguida de cerca por Kusco (todos concursan bajo seudónimo) y ya más lejos por Perro de Agua, Sabinazo, Falanja, Ajo Kano, Julián Iriarte, Xquenda Juchitán, Barrita de Mandarina, Dustfruit Freak, Juana Girasola y Juan Diego Sárate. Curiosamente, el jurado acaba de nominar a la más popular, junto con Perro de Agua, Sabinazo y Xquenda Juchitán.
El concurso comenzó hace unos días y durará ocho semanas, hasta el 6 de julio. Entonces sabremos quién de ellos se erige en la nueva promesa de la literatura mexicana. El formato ha tenido tal éxito y repercusión, que sus creadores ya anuncian una segunda edición.
Yo, para seguirle el juego a Verne, vuelvo a imaginar y anticipo diferentes versiones locales con premios cada vez más jugosos y la entrada en escena de alguna editorial de renombre, ahora que sus premios literarios tradicionales están tan desprestigiados.

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Actualización a las 17:00

Todo lo expuesto suena bastante ingenuo y muy digno en vista del rumbo que están tomando los realities.

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