The Straight StoryDurante varias semanas estuve viendo películas relativamente buenas y entretenidas (Zodiac, Diario de un escándalo, El último rey de Escocia, 300, El Perfume) que, sin embargo, no lograban dejar huella en mi espíritu ni aferrarse a mi memoria. Me producían una sensación similar a la que se tiene cuando se ha saciado el apetito con un picoteo ansioso y descontrolado, que calma el urgente ruido de las tripas pero no guarda el recuerdo de ningún sabor en particular.
Esta situación, sumada al poco atractivo que le encuentro últimamente a la cartelera, rebosante de sagas que no puedo seguir pues jamás inicié, me ha llevado a dedicarme por estos días a sumar algunos tachones a mi Lista de Películas Pendientes.
El que dibujé el domingo fue especialmente reconfortante, como una ducha luego de una larga jornada laboral en un día de verano. La deuda saldada era con The Straight Story, de David Lynch (1999), una obra que había ido relegando por motivos diversos y que ahora no puedo quitarme de la cabeza, conmovida aún por su simplicidad, su mesura y su paradójica abundancia en simbolismos.
Basada en una historia real, la película relata la curiosa odisea que vivió Alvin Straight para reencontrarse con su hermano, con quien llevaba una década sin hablarse. Acuciado por la enfermedad y la proximidad del final, el anciano emprende un largo y paciente viaje a través del corazón de Estados Unidos durante el cual se va topando con diferentes personas a las que transmite, más con el ejemplo y la apostura que con las palabras, una imborrable lección de vida, entereza, dignidad y determinación.
Road-movie peculiar, The Straight Story es una profunda y desafectada reflexión acerca de la fortaleza e importancia de los vínculos afectivos y los lazos de sangre.
La cámara de Lynch se muestra aquí más depurada que nunca y sabe acompañar y respetar los aciertos de un guión que deja amplio espacio para lo sobrentendido y descarta la obviedad y el afán pedagógico, dejando que sea el espectador quien rellene los huecos de los detalles y complete las piezas del pasado de los personajes.
Cierran el círculo un acertado reparto encabezado por Richard Farnsworth (un magistral Alvin Straight), Sissy Spacek y Harry Dean Stanton; una fotografía impecable de la América del Norte más profunda y una banda sonora a cargo de Angelo Badalamenti que regala una música delicada y también paciente y voluntariosa, como el largo viaje.

Links:
Web oficial de la película (en inglés)
David Lynch

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