M.Graye, IGCP_via unesco.org

Escribe la siempre juiciosa periodista Susana Reinoso, en La Nación:

“La imagen que en los últimos días dio la vuelta al mundo es sobrecogedora: tres hembras, una de ellas preñada, y un macho aparecen crucificados y asesinados. Eran gorilas de montaña, una especie en extinción, que habita a 3000 metros de altura en la cadena volcánica que comparten Ruanda, Uganda y el Congo. Las víctimas -bien llamadas así pues comparten con el hombre el 97% del ADN- fueron fusiladas en el Parque Nacional Virunga, en el Congo. Este año, los gorilas asesinados son siete sobre apenas 700 ejemplares que quedan en esos países. Nada más que 350 habitan en el Congo.
(…)
Ayer, el director general de la Unesco, Koichiro Matsuura, se declaró preocupado por la matanza de los gorilas y llamó a las autoridades del Congo a investigar las razones del episodio. También hizo público el envío a la República del Congo de una misión compartida entre el Centro de Patrimonio Mundial y la Unión de Conservación Mundial a mitad de este mes.
(…)
El número de gorilas fusilados este año [otra hembra había sido ejecutada de un tiro en la nuca hace dos meses] supera al número de los que murieron en los años 90 durante el conficto que tuvo lugar en la región de los Grandes Lagos. Esa especie, conocida como Gorilla beringei beringei, es vegetariana y disfruta del sol.
(…)
El Congo es el segundo pulmón del mundo, luego del Amazonas. El Gorilla beringei beringei contribuye al equilibro del ecosistema. Cabe entonces la pregunta: ¿qué lleva a los hombres a matarlo si lo que en definitiva asesina es su futuro? La respuesta es el dinero. Existe un comercio ilegal de carbón vegetal en esos países, que mueve miles de millones de dólares al año. Mientras los gorilas vivan, no es posible explotar las selvas tropicales que los cobijan”.

Lee el artículo completo.

Link:
Noticia sobre la matanza

Anuncios