Me gustan los retratos que hace la fotógrafa estadounidense Christine Collins a gente que está de espaldas, que comparte con la lente de la cámara su visión del mundo y, a la vez, le ofrece generosa otro retrato de sí misma: el posterior, el más íntimo por cuanto tiene de desconocido e inalcanzable para su propio dueño.
En esa cara oculta de nosotros mismos, oscurecida por el abandono del campo visual que todo lo acapara y define, se esconden secretos y trozos de nuestra fisonomía. Los protagonistas de estas instantáneas dejan que el objetivo de la cámara se convierta en un vehículo de autoconocimiento, en un ojo externo ante cuya invasión consentida y necesaria se abandonan.
¿Por qué nos identificamos, presentamos y asumimos sólo de frente? ¿Qué apariencia real, insospechada, mostramos desde atrás? ¿Cuánto de nosotros se ve en nuestra parte posterior? ¿Qué dicen de nosotros nuestras espaldas?

Spot_Christine Collins

Trees_Christine Collins

Water_Christine Collins

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