“El próximo mes de julio mi bólido, una irreductible Vespa de 200cc, y yo nos embarcaremos en una nueva aventura (…) Atravesaremos los confines de Europa para dar con nuestras narices en el corazón de Asia (…) Nuestro destino final, Mongolia. Así, atravesaremos parajes inhóspitos, cuyas carreteras no han sido rehabilitadas desde tiempos del mismo Khan. ¿Miedo? Mucho. ¿Ganas? Más”. Así comienza a relatar su aventura el joven madrileño Jaime Adán. Participa del Mongol Rally 2007, cuarta edición oficial de una carrera benéfica creada en 2001 por dos jóvenes de Bristol que decidieron ir al lugar más exótico y lejano que se les ocurrió a bordo de su fiel Fiat 126.
La alocada travesía por el corazón de Europa y Asia se repitió, ya con más participantes y un claro objetivo solidario, en 2004, 2005 y 2006, ocasión esta última en que ganó el único equipo español, integrado por Alberto Gómez-Borrero y David Beltrán.
La gesta de los jóvenes castellanos impulsó a varios compatriotas a sumarse este año a la convocatoria. Tal fue el interés manifestado por España en este alocado rally que por primera vez se habilitó a Madrid como salida alternativa a Londres.
Adán es uno de los diez equipos que partieron de la Puerta del Sol (otros 190 lo hicieron desde la capital británica) el pasado 20 de julio rumbo a Ulán Bator. Su caso es el más llamativo entre los locales porque es el único que viaja solo y que lo hace a bordo de una motocicleta, una vieja Vespa de 200 centímetros cúbicos por la que tuvo que pagar cien libras de multa.
Y es que las reglas del Mongol Rally lo establecen claramente: los automóviles autorizados deben tener un motor de hasta 1.000 cc (“esos que generalmente son considerados basura”) y los vehículos de dos ruedas no pueden superar los 150 de cilindrada. Quienes exceden ambas medidas –lo cual no se recomienda desde la organización para no traicionar el espíritu de la carrera- deben pagar multa.
Se estipula también que cada equipo debe aportar un mínimo de mil libras para participar y que todo el dinero recaudado se destina a entidades benéficas. En el caso de los españoles se escogió a Mercy Corps Mongolia (dedicada a proyectos de desarrollo en las zonas rurales de Mongolia) y a Misioneras de María Mediadora (abocada al equipamiento de la biblioteca en el internado femenino de Lilongwe, en Malawi).
El Mongol Rally es peligroso y difícil, ya que los riesgos corren por cuenta de cada equipo, al igual que los gastos derivados del viaje (de ahí la búsqueda desesperada de patrocinadores), pero también es muy libre, pues hay cuatro rutas para elegir y sólo tres paradas obligatorias en Praga, Uzbekistán y Rusia. Incluso llegar al final en estos próximos días es secundario. Tanto es así que no hay premio para el/los ganadores. El reglamento de esta carrera sin meta lo advierte: “no se trata de llegar a Mongolia sino de la diversión que hay en intentarlo”.

Links:
Web del Mongol Rally

Equipos españoles participantes en el Mongol Rally 2007:

Omeyas Córdoba
Dos amigos cordobeses, Antonio Pérez y Francisco Javier Campos, a bordo de un Seat Marbella 1994.
R-77
Las únicas mujeres: dos hermanas canarias, Nuria y Natalia Puyol, en un Opel Corsa.
Samurai Mongol
Los catalanes Isaac Llorens y Albert Cantos con un Suzuki Samurai 1.000 cc.
Genghis Kar
Desde Madrid, los hermanos Jorge y Antón Alvar con su “furgoneta cuatro latas”. 
Atopocu2
También madrileño, el intrépido solitario Jaime Adán y su Vespa.
Team Jackal
Jesús García y Jorge Yébenes, en un Ford Fiesta de 50 caballos y 16 años.
Spanish Adventurers
Raúl Díaz y Antonio Orduña a bordo de un Citröen AX 1.0 del ’95.
Español
Los madrileños Miguel Ángel Rodríguez y Jaime Fernández en un Nissan Micra 1.3.
Eco Challenge
Adrián Vázquez y Felipe Blanco conduciendo un Lupo 1.4 cc.
Mallorca2Mongolia
Un Seat Marbella y sus misteriosos ocupantes mallorquines.

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