Hay gente que no sabe qué hacer con las manos. Esta situación genera todo tipo de comportamientos extraños, tics, adicciones y papelones. Pero también da lugar al nacimiento de curiosas habilidades que seducen a cientos de ociosos manuales de todo el mundo y los condenan a larguísimas horas de riguroso perfeccionamiento (y no, no me refiero a eso).
Una de las prácticas manuales más en boga es el skate-finger (también llamado fingerboard o “dedopatín”), que como su nombre indica consiste en patinar con los dedos sobre minúsculos aparatos de juguete emulando las piruetas y los saltos que realizan los fanáticos de este deporte.
Otra técnica surgida al calor de las manos inquietas y el tedio es el manualismo (manualism, en inglés). Se trata de hacer música única y exclusivamente con las manos. ¿Cómo? Vean a Bruce Gaston, alias Mr. Handman, y lo entenderán:

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