Sigo por el mundo el recorrido de la muestra hecha con cadáveres Bodies, The Exhibition. Por estos días se presenta en Buenos Aires, donde genera reacciones parecidas (sorpresa, pavor, desconcierto, repugnancia) a las que ha despertado a su paso por Inglaterra y Estados Unidos. Esteban Peicovich lo describe muy bien: “Muchos se desayunan que dentro del cuerpo tienen otro. De que no era piel inflada. Esta visita nos anuncia un deshielo. La muerte está volviendo a su lugar de origen: la vida. Tanto sincerar el más acá acabó sincerando el más allá. Aunque de este lado de la barrera queda mucho por hacer”.
Leer sobre todo esto, y pensar en nuestra relación generalmente lejana con el amasijo de carne, músculos y huesos que nos conforma, me hizo acordar de unas fotos de tatuajes “anatómicos” que vi hace unos días en el blog Street Anatomy. Se trata de dibujarse sobre la piel lo que ella oculta: órganos, red venosa, esqueleto. Todo vale para recordar, para recordarse, de qué elementos tan frágiles, concretos y maravillosos estamos hechos.

vá Street Anatomy

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