Encierra una honda sabiduría saber callar a tiempo. O retirarse, que para el caso es lo mismo. La ganadora del Pulitzer Harper Lee tenía una buena historia que contar y lo hizo en su único libro publicado, Matar a un ruiseñor. Luego decidió callar, al menos de cara al público y los medios, lo cual en nuestra era equivale casi a desaparecer.
Dejó de dar entrevistas y de hacer declaraciones, y sus apariciones en actos se limitaron al ámbito académico más estricto y cercano a su persona.
Sin embargo en la última, hace sólo unos días, rompió su tradicional silencio. Fue durante la ceremonia de bienvenida de los nuevos miembros de la Academia de Honor de Alabama, cuando el presidente de la entidad, Tom Carruthers, dijo bromeando que sabía que Lee, allí presente, tenía algo que decirle al público.
La escritora, conocida por su voluntario ostracismo, aceptó el convite. “Bueno, es mejor estar en silencio que decir tonterías”, respondió. La muchedumbre la ovacionó de pie.