“Tentada, vencida, curiosa, llego a Twitter”. Fue mi primer mensaje en esa aplicación-universo que es Twitter. Me habían aguijoneado por todos lados: se hablaba de ella en blogs, webs y chats; me invitaban a sumarme amigos, conocidos y extraños. Finalmente, la ponzoña de la intriga y la sombra del desafío me llevaron a dar el paso. Quería probar y entender de qué se trataba ese sistema de posteo limitado a 140 caracteres que a tantos traía de cabeza.
Hace poco más de un mes de aquel primer mensaje twittero. En este tiempo -y tras superar un frustrante inicio en el que me sentía tan perdida como si hubiera entrado a una disertación sobre física cuántica esperando participar de una charla cinéfila- aprendí a usar Twitter y también pude hacerme una idea de cuál es su finalidad. No la tiene. Es decir, no hay un objetivo único y general, determinado. Twitter se construye con cada mensaje lanzado al mar twittero; lo hace cada usuario, a su gusto y medida. Es una herramienta que se adapta a lo que cada uno busca o desea encontrar. Así, hay quien comparte secretos, revela frustraciones y sueños, informa, convoca, se autopromociona, conversa, hace nuevos amigos, lee, pregunta o protesta. Hay quien lo ve como un chat con desconocidos, quien lo entiende como un club social modelo 2.0, quien sólo lo usa como agenda compartida y quien lo visita para espiar en silencio. También, hay quien se aburre y abandona y quien se empeña en darle vueltas hasta que logra encontrarle un sentido.
A mí hasta ahora me ha servido para leer blogs que no conocía, encontrar colegas a los que le había perdido el rastro,  contar sobre qué escribo en Carpe Diem y No Hablamos Igual, resolver dudas técnicas y leer palabras inspiradas. Pero lo fundamental es que en Twitter hice nuevos amigos: gente diferente pero afín, que comparte muchos de mis intereses y ocupaciones.  Y cuando uno se encuentra con otros igual de inquietos, entusiastas y apasionados por las posibilidades que ofrecen estas redes se reflotan ideas, se fusionan perfiles y surgen nuevos proyectos. Así nació hoy TwittMad.

TwittMad

 

Actualización 30/09/2007
El primer TwittMad se lanza a lo grande: suma ya una veintena de participantes y sale publicado en elpais.com