El viernes fui a ver una oficina en alquiler. La enseña el portero del edificio. Lo encuentro pasando una fregona en el portal.

Yo – Hola, buenas tardes. Vengo a ver la oficina que está en alquiler. Ayer vino mi compañero y hoy ha hablado con la propietaria, pero antes de decidirse quiera que yo también le eche un vistazo.
Portero – La enseño hasta las siete.
Yo – Ah…qué pena…
(Miro mi reloj y veo que son las 19:03)
Yo – Pero sólo han pasado tres minutos. ¿No podría enseñármela rápidamente por favor? Ya que he salido antes del trabajo para verla y he venido hasta aquí…
Portero – Como le dije, la enseño hasta las siete.
Dicho lo cual, se da la vuelta sin saludar ni agregar nada más. ¿Desde cuándo *#@{+&  los españoles son tan puntuales?

Estoy empezando a pensar que no le caigo demasiado bien a los porteros de edificio.  Y eso que no tengo perro.

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