Ya se conoce la fecha: 21 de noviembre. Tras meses de aplazamientos motivados por apelaciones y solicitudes de nuevos estudios, se confirmó hoy que el árbol que Anna Frank veía desde su escondite en Amsterdam durante el Holocausto judío será talado dentro de una semana.
La justicia holandesa determinó, en base al dictamen de los peritos, que no hay manera de salvarlo. El otrora robusto ejemplar está invadido por un hongo y una polilla que lo han debilitado a tal extremo que corre serio peligro de caerse.
El permiso de tala fue presentado por quien es en la actualidad propietario del edificio ubicado en la calle Keizersgracht número 188, en cuyo jardín se encuentra el castaño centenario al que da la ventana del desván donde se ocultaron los Frank.
La fundación que gestiona el legado de la niña convertida en símbolo de la lucha por la libertad y contra la xenofobia ha informado que se plantará en el mismo sitio un injerto, a la espera de que crezca tan bien como lo hace el árbol virtual que riega la comunidad internauta desde que se difundió el estado del que miraba Anna.

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