El cine y la literatura están plagados de árboles que piensan, sienten y se comunican. Si eso ocurriera en la realidad, y por tanto el viejo castaño que acompañó a Anna Frank durante su encierro fuese una de esas plantas humanizadas, en este momento su sufrimiento sólo se podría comparar al de un preso en el corredor de la muerte. Un condenado al que, minutos antes de cumplirse su hora, acaban de volver a salvar de la horca.
Me explico: el castaño que la niña veía desde su ventana, mientras se ocultaba de la persecución nazi en Amsterdam, lleva muchos años enfermo. Tiene una plaga incontenible que ha ido minando su fortaleza, por lo que la amenaza de derrumbe es real e inminente. El dueño de la casa donde está el longevo ejemplar presentó hace un tiempo una solicitud para derribarlo, pero la reacción inmediata de la opinión pública, que defiende la presencia del árbol como símbolo de libertad y de la lucha por los derechos humanos, desembocó en un largo proceso judicial que ha ido concediendo sucesivas prórrogas al fatal desenlace.
La última acaba de ser anunciada y parece ser definitiva. Según la Fundación Anna Frank, el municipio, los vecinos, la Bomenstichting (Fundación holandesa de defensa de los árboles), la Casa de Ana Frank y el propietario del solar han llegado a un acuerdo sobre la conservación del castaño. Las partes acordaron que antes de finales de mayo próximo se colocarán en torno a su tronco unos caballetes de refuerzo, se le podará la copa y se fijará su estructura para evitar su caída y permitir a la vez que siga creciendo. De este modo, se espera que el árbol podrá seguir en su sitio entre cinco y quince años más como mínimo. Además, la Support Anne Frank Tree (Fundación de apoyo al árbol de Ana Frank), responsable de la ejecución de estas medidas, establecerá un dispositivo de control permanente del castaño.

AQUÍ puedes ver el legendario castaño en vivo y en directo.

Anteriores posts sobre este tema:
Los últimos días del castaño de Anna Frank
El árbol de Anna Frank

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