A mi compañero de asiento en el autobús le suena el móvil.

– Hola. ¡Juan Carlos! ¿Cómo estás?
(…)
– Sí, sé que había quedado en enviártelo. Ya tenemos el sumario, este mes abrimos con deportes de riesgo. Lo sé, lo sé. ¿Sabes qué pasa? Que es que estoy currando los fines de semana, así que me he cogido estos días libres.
(…)
– Sí, lo siento. Oye, repíteme tu email por favor.
(…)
– Vale, ya lo tengo. Es que no recordaba si era gmail o hotmail. No te preocupes, mañana en cuanto vuelva a la oficina te mando el sumario sin falta.
(…)
– Sí, hombre, mañana es lo primero que hago nada más llegar. Adiós. Gracias por llamar.

Cuando cuelga pasan unos veinte segundos y marca un número.
– Hola. Sólo para decirte que hoy voy a casa a comer. Que no me quedo en la oficina, no. Estaré allí en diez minutos.

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