Durante una etapa de mi adolescencia me vestí casi exclusivamente de negro. Creo que lo único que tenía de otro color era un par de vaqueros azules y el uniforme del colegio. Me di cuenta de eso un verano que fui de vacaciones a la casa de mi abuela en Santo Tomé junto con una prima política más o menos de mi edad. Al llegar, pusimos las dos maletas juntas y las abrimos para ordenar la ropa. La suya era un amasijo de tela de colores (eran los fabulosos ’80, así que imagínense los lunares, los fucsias, los amarillos y los verdes loro) y la mía parecía el polvoriento guardarropas de Morticia Adams.
Con el tiempo me fui atreviendo (y aprendiendo) a usar el color, y cada vez me gusta más. Pero hay gente que, por diferentes motivos, ha decidido vestirse de un solo tono. Y no me refiero a los fanáticos del negro, que son muchos y ya conocidos por todos, sino a seguidores de un determinado color (azul, gris, blanco, marrón, verde) que lo usan de pies a cabeza, todos los días de su vida. ¿Aburrido? Probablemente. Ahora, eso sí, ¡cuánto más fácil debe ser para ellos elegir qué ponerse cada mañana sin tener que pensar en combinar!

Fotos de New York Magazine

Este reportaje fue publicado en la revista New York Magazine hace una semana. Muestra a cinco neoyorquinos que, por razones estéticas en su mayoría, visten en forma monocromática.

¿Te vestirías únicamente de un color? En ese caso, ¿cuál sería y por qué? 

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