Imagen de San IsidroQue la cosa está complicada lo sabemos todos, pero el tema se vuelve algo más tentador cuando nos ponen por delante una apetitosa zanahoria con forma de billetes. A las ayudas oficiales por nacimiento que concede el Estado español y las distintas autonomías se suman ahora los 500 euros que ofrece una hermandad de un pueblo malagueño. Pero no se trata de fomentar la perpetuación de la especie ni de subir el flacucho índice de natalidad nacional, no, sino de asegurar la supervivencia de una tradición que amenaza con extinguirse: la de llamar a los niños y a las niñas de Alcaucín con el nombre del santo patrón de los labradores, Isidro (Isidra para ellas). Hay unas cuantas parejas de allí que, tras enterarse de la noticia, pusieron punto final a la endiablada discusión sobre los nombres.

Fuente: Diario Sur.

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