Me fascina estudiar las razones del cuestionamiento que hacen algunos lectores, o espectadores de cine, acerca de que un personaje o una situación del libro que leen o de la película que ven son “irreales”. Yo suelo toparme con personas y ver o vivir momentos absolutamente absurdos, caricaturescos o esperpénticos y cuando eso sucede muchas veces pienso “si lo pusiera en un texto literario parecería una exageración insalvable”. Suele tratarse, simplemente, de ineptitud o escasa habilidad por parte del escritor: la vida real siempre supera a la ficción. Sólo necesita ser trasladada al papel o a la película con verosimilitud, ni siquiera con autenticidad o realismo. Es el contexto creado a través de las palabras/imágenes bien utilizadas lo que da credibilidad, como el resultado de la percepción de nuestros sentidos lo hace en la vida real.
Todo esto viene a cuento de una “increíble pero real” tragedia familiar ocurrida en Turquía a raíz de una letra. Resulta que muchos teclados de los teléfonos móviles no contemplan todos los caracteres del alfabeto turco. Esto, que puede ser fuente de disparates y entuertos divertidos, derivó en un grave malentendido entre una pareja de Ankara que acabó en asesinato y suicido.
Todo comenzó cuando, en medio de una discusión por sms, en lugar de escribir “sIkIsInca” (cuando te quedas sin argumentos), Ramazan, de 24 años, le escribió a su mujer Emine, de 20, “sikisince” (cuando te follan) porque su aparato no contaba con la letra “I” turca (i cerrada, que no lleva punto).
La chica, ofendida, le mostró el mensaje a su padre, quien discutió con el joven. Cuando éste intentó explicarse el resto de la familia se le echó encima. Enloquecido, Ramazan acuchilló a Emine y luego se suicidó en prisión. Su suegro y dos de sus cuñadas están demandadas por intento de asesinato. El diario turco Hürriyet asegura que no es el primer caso, aunque sí tal vez el más dramático, en el que la confusión con esta letra causa serios problemas entre los ciudadanos.
¿No parece uno de los sabrosos y tremendos cuentos de Las mil y una noches

Obra de Catalina Estrada

Fuente: Diario Metro/EFE.
Ilustración: Catalina Estrada.