OlimPLAFF1- El sábado llevé al hijito de unos amigos a ver la obra infantil OlimPLAFF, al teatro Alfil. Es de la compañía Ylllana, que lleva 17 años embarcada en la difícil tarea de crear, producir y presentar espectáculos teatrales, además de gestionar artistas y el propio Alfil (cuya cartelera, siempre creativa y sabrosamente al margen del circuito comercial, recomiendo). En el caso de OlimPLAFF puedo decir que es una muy buena opción para llevar a los más pequeños al teatro…y divertirse también uno con la experiencia. Nos reimos todos, adultos y niños, con los gags casi mudos (Yllana reivindica el humor hecho a base de histrionismo, onomatopeyas, mucha energía, “al filo del bufón”) de tres atletas que compiten muy a su manera en unas olimpíada también bastante especiales.

2- Ayer domingo acompañé a una amiga y colega a la Plaza de Toros de Las Ventas, que queda a unos metros de mi casa, a hacer un reportaje sobre el nuevo fenómeno que se vive en España de recuperación de la afición taurina. Lo curioso del caso es que la moda ha sido restablecida por las nuevas generaciones de jóvenes de clase media o alta. Son ellos los que han redescubierto “los toros” y han impuesto este “espectáculo”, hasta hace muy poquito denostado por las nuevas generaciones (más que nada por rancio, lo de la crueldad hacia el animal no era el argumento principal de aquel desprecio), como la tendencia más cool y exclusiva del momento. 
Mucho ha tenido que ver con este giro el polémico torero José Tomás, que justamente se presentaba ayer en Las Ventas. José Tomás arrastra desde su regreso a los ruedos hace un año a una multitud de seguidores fieles que no dudan en dormir afuera de las plazas para asegurarse una entrada o que llegan a pagar hasta 3.000 euros por las mejores ubicaciones en la reventa. Ayer lo demostraron: la Monumental estaba atiborrada. Se mezclaban, en una fauna realmente curiosa, los fanáticos de siempre con sus almohadones forrados en tela y con manija (los usan para sentarse sobre las gradas) y los famosos (vi a Joaquín Estefanía, Jorge Sanz y Marta Robles, entre otros) con cientos de veinteañeros y treinteañeros pijos que no dudaron en dar muestra de su nueva pasión ante el micrófono de mi amiga.
Antonio Muñoz Molina describió en El País, y de una manera soberbia, lo que está sucediendo y la frustración y el desconcierto que sienten quienes se/nos oponemos a mantener ciertas cosas, aunque se llamen tradición.

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