1- Este fin de semana vi El viaje de Chihiro (Oscar y Oso de Oro en 2002) y En el valle de Elah, y ambas, aunque completamente disímiles, me gustaron mucho. La primera es de animación, puede ser vista tanto por adultos como por niños y responde a su esencia al contar una imaginativa historia de fantasía, amistad e ideales. En el valle de Elah es, en cambio, durísima, como lo son todas las películas que hablan de guerras y, también como todas ellas, redunda en el saldo negativo para todos los bandos que tienen los conflictos armados. En este caso se refiere a la guerra de Irak y por sobre todo reluce Tommy Lee Jones como un padre que intenta descubrir la verdad tras la muerte de su hijo recién regresado del campo de batalla. Charlize Theron (cómo se resiste esta chica a hacer de guapa, ya por eso me cae bien) le da la réplica.

2- Ayer se celebró el Día del Amigo en Argentina. La fecha la inventó un compatriota, Enrique Febbraro, quien eligió el 20 de julio en homenaje a la fecha en que el hombre pisó la luna. Yo, ya lo dije alguna vez, tengo el calendario dado vuelta desde que vine a España. El salto al océano, con su inversión de estaciones y su molesta diferencia horaria, me provocó un jet lag mental que aún da sus coletazos en forma de olvido pertinaz de cumpleaños, aniversarios y “días de”. Así que, amigos del otro lado, dénse por saludados, recordados y queridos todos los días, y también ayer.

3- Delicatessen hoy en día es todo lo que un buen experto en márketing sabe presentar como tal. Fundamentalmente es una cuestión de marca, envase y precio (cuánto más caro, incluso irrisoriamente caro, más delicatessen será). También importa que haya poco: ediciones limitadas, recursos en extinción y producciones mínimas o muy lentas se colocan en el pódium. El contenido en sí importa menos. Hasta se puede vender agua de un arroyo como producto de lujo. Ayer leí que Evian sacó 99 botellas diseñadas por el modisto Christian Lacroix que se subastan en eBay con fines benéficos. Entonces recordé que en la misma tienda donde vi las crestas de gallo había estas “selectas” botellitas:

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