Los periodistas deportivos tienen, además de algunas virtudes, dos defectos claros, ambos relacionados con su manejo del idioma: les encanta adjetivar e inventar palabras. Con los Juegos Olímpicos de Pekín retransmitidos en todas las televisiones del mundo sus malos hábitos tienden a multiplicarse. Pero hay ahora dos cosas que me llaman la atención particularmente y que la Real Academia Española acaba de desmontarme de un click: los enviados a la capital china españoles hablan todo el tiempo de los “entrenos” (por entrenamientos) y los “ucranios” (en lugar de ucranianos). La RAE, sin embargo, da ambas palabras como válidas. ¿Es sólo una cuestión de oído que a mí me choquen tanto?