Ahora dicen que, de haber vivido en la época actual, la Bella Durmiente y Blancanieves ya se habrían divorciado. No entre ellas, sino de sus respectivos “príncipes”. La razón es que pasaron gran parte de su vida-cuento de hadas durmiendo y cuando despertaron se casaron con el primero que pasaba por ahí. Un hombre completamente desconocido y eso, al menos en la vida real, no suele terminar bien.

Pero los cuentos son otra cosa. Ya se ha dicho hasta el hartazgo que si nos ponemos a analizar las aparentemente inocentes y dulces historias para niños descubrimos significados y mensajes ocultos nada favorecedores para el desarrollo de la mente infantil (será por eso que yo siempre preferí las fantásticas y voluptuosas aventuras de las Mil y una noches).

La cuestión es que hay gente que no sólo lo sigue haciendo -revisando, reinterpretando- sino que dedica su vida a ello. Y claro, como en todo (en todo, lo aseguro, sólo es cuestión de buscar), estas personas tienen su asociación y su congreso. La primera es la Sociedad Europea de Cuentos de Hadas (EMG) y el segundo lo están realizando justo ahora, en la localidad bávara de Bad Brückenau.

El encuentro está dedicado este año al concepto de “final feliz” y participan 300 expertos.

Sí, por qué limitarse a las carreras tradicionales.

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