Siempre me gustó viajar. Ya lo he contado aquí muchas veces. Creo que la razón es que soy muy curiosa y bastante empática. Me gusta ver cómo vive otra gente, qué siente y hace, qué le preocupa y le divierte.  También sentirme parte de otro mundo al menos por unos días, imaginarme con otra vida en un lugar distinto, caminar como si fuera parte de esa gente y tuviera otro nombre y otra historia. Una vez pensé que sería lindo comenzar cada año en un sitio diferente. Y lo puse en práctica. Inventé mi propia tradición para Año Nuevo, después de haber abandonado o perdido por el camino tantas otras.

2007 en Estambul. 2008 en Londres. 2009, si todo va bien, en París. Feliz año para todos. Yo, en el que está a punto de empezar, me propongo seguir disfrutando de la cosecha y recordando que cada minuto cuenta.

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