Uf, las horas no alcanzan. Hay tanto que hacer, tanto que leer, tanto que atender. Y el invierno no ayuda. Cuando caen la noche y las temperaturas mi casa entona su arrullo de guarida caliente y conocida y el resto del día se diluye en promesas de una nueva jornada mejor organizada y aún más productiva. Casi todas las deudas son personales. Siempre es más fácil postergarse a uno mismo (el descanso, la literatura, aquella limpieza de cutis, el ejercicio físico, las plantas, el cine) o postergar a los seres queridos (llamadas transocéanicas, cafés madrileños, reuniones de amigos). Si es que “el cariño da asco”, dicen por aquí. Y también está este blog. Carpe Diem espera, paciente, que vuelvan a cristalizarse las ideas que anoto en papelitos o que escribo en emails recordatorios enviados a mí misma.

Quería contar, por ejemplo, que uno de los propósitos del nuevo año es retomar mi viejo hábito de ir al cine una vez por semana. Aquí en Madrid voy a las salas que proyectan en versión original subtitulada (no tengo intenciones de adaptarme al doblaje), así que cuento con una cartelera limitada que, sin embargo, también me sirve de filtro para mucha morralla comercial e intrascendente. Por ahora el compromiso -de único posible cumplimiento en fin de semana, por eso de la hibernación que cuento más arriba- me ha durado dos semanas. Después de la buenísima El intercambio vi la comedia Bienvenidos al norte, que ha sido aclamada y gran éxito de público en Francia. A mí me pareció entretenida, con buenas actuaciones aunque con un humor bastante naif y ligero que basa toda su gracia -más allá de una reflexión subyacente sobre los prejuicios- en las diferencias idiomáticas que hay entre los franceses del norte (donde se habla lo que se conoce como ch’timi) y el resto del país. Me quedan pendientes, en orden de prioridades, la brasileña Estómago, la italiana francesa La clase y la aún pendiente de estreno Slumdog Millonaire.

retornoTambién quería hablar de la crisis, que lleva meses ralentizando el consumo y la producción y que en este nuevo año está empezando a mostrar sus efectos más duros. No estoy entre los afectados, más bien al contrario, porque tengo el privilegio de participar de un proyecto -el único de su envergadura en el sector de medios de comunicación- en pleno lanzamiento y estoy haciendo un trabajo que me gusta y me ofrece buenas condiciones. Pero tengo amigas que ya sufrieron la “no renovación de sus contratos” y todos los días leo y escribo sobre ajustes y EREs (Expedientes de Regulación de Empleo, el trámite que hacen las empresas cuando quieren despedir a más del 25 por ciento de su plantilla). Pese a todo, esta crisis no tiene comparación con las que viví en Argentina. En primer lugar es mundial, y por tanto inevitable, y no fue provocada por una administración local ineficiente y corrupta, y en segundo lugar no alcanza, pese a su gravedad, los niveles de degradación del sistema (y de la vida de la gente) que provocaron los grandes colapsos de la economía argentina. Hay que trabajar más, ganar un poco menos, gastar muy poco y esperar a que pase el temporal. Porque sabemos que pasará; ésa es la clave.

En medio de todo esto hoy parto hacia Bruselas. Voy como invitada a un seminario sobre las elecciones europeas que organiza el Centro Europeo de Periodismo (EJC, European Journalism Centre). Han seleccionado a tres periodistas y bloggers por país de la Unión (seremos 81 en total) y la expectativa por ver qué nos espera es grande. Es una oportunidad para conocer a colegas de toda Europa, tomar contacto directo con el incansable EJC, adquirir las herramientas y los conocimientos necesarios para informar sobre política europea (fundamentalmente a través de la blogosfera) y visitar de paso el Parlamento. Haré algunos reportajes para 233grados y por aquí también iré dejando mis impresiones.

Foto: Cartel en una estación de metro  de la campaña del gobierno para ayudar a los inmigrante que quieran volver a su país. La crisis les afecta en primer lugar, porque la mayoría trabaja en construcción y servicios. Dice: “Si estás pensando en regresar…Plan de retorno voluntario” y da un teléfono de información.

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