Tres días de largos paseos por el barrio Gótico, la Ciutat Vella, la Rambla, el Paseo de Gracia, el Parque Güell…y muy buena comida. Diría que excelente. Y que vale la pena recomendar estos restaurantes de Barcelona por sus exquisiteces y por su conseguidísima relación calidad-precio:

Siete Puertas: cocina catalana, 150 años de historia, un clásico que no defrauda.

Cuines Santa Caterina: en el mercado, estilo informal, de los puestos a la mesa, con el mejor pan que probé en mucho tiempo.

El Japonés (de Tragaluz): barato, riquísimo todo, muy moderno y cool.

Fenicia: comida libanesa, un descubrimiento inesperado al lado de la estación de Sants, manjares auténticos a un precio ajustadísimo.

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